Expresión muy usada para decirle a alguien que se calme, que baje el tono o que deje de exagerar tanto. Es como pedirle que afloje la intensidad, ya sea porque está arrecho, muy emocionado o hablando demasiado duro. Suena medio regaño, pero también puede ir con cariño y hasta con un poco de burla, lo cual le da bastante sabor.
Se le suelta a alguien cuando está pasado de revoluciones: muy intenso, muy dramático o montando show por nada. Es como decir baja el volumen, cálmate un pelo y deja la exageración. Suele ir con tono de confianza y un puntito sarcástico, de esos que te aterrizan rápido. Bien venezolana y bien directa.