Ser un juicio

Se le dice a alguien que se pone demasiado serio, correcto o moralista, como si fuera juez y jurado. Es el típico que te suelta el sermón, te corrige todo y te corta la diversión con cara de reunión importante. Va con tono de burla, no de halago. Útil para bajarle un cambio al intenso del grupo.

"Ya pues, compadre, no seas un juicio, deja el sermón un ratito. Mejor vamos por unas chelas y te relajas, que hoy no estamos pa' audiencia."

Darle peso

Se dice cuando alguien está dándole demasiada importancia a algo que no lo merece, como si fuera un drama nacional. Es como “no lo agrandes” o “no te hagas bolas” con eso. Sirve para bajar la intensidad y dejar el tema pasar, sobre todo si es chisme o comentario suelto.

"Ya pues, no le des tanto peso a lo que dijo la vecina, si esa señora habla por hablar y mañana ya se olvida."

Chancletear

Verbo para cuando caminas arrastrando las chancletas y vas haciendo ese clap-clap escandaloso que te delata a media cuadra. Suele salir en plan relax, con calor o con flojera máxima, cuando no te da ni para levantar bien los pies. No es correr, es pasear con ritmo de chancleta y cero prisa.

"Ya pues, deja de chancletear por la plaza que se te escucha desde la esquina. Ponte zapatillas o al menos levanta el pie, que parece que vas barriendo el suelo."

Chascón

En Apurímac se usa para hablar de alguien valiente, decidido y con carácter, que no se achica aunque la cosa se ponga fea. Ser chascón es plantarle cara a los problemas con pecho inflado y sin temblar, como diciendo aquí mando yo. Y la verdad, suena bastante épico cuando te lo dicen en serio.

"Ese pata se ha ido solito al cerro de noche a buscar su vaca perdida, con lluvia y todo, bien chascón el compadre, ni los duendes del apu lo asustan"

Meter sombra

Se usa para decirle a alguien que está metiéndose donde no lo han llamado, colándose en una conversación o en un asunto ajeno solo por chismoso o por querer figurar. Es como “no te metas” pero con ese toque de fastidio. Va perfecto cuando alguien interrumpe y encima quiere opinar de todo.

"Juana, ya pues, deja de meter sombra. Estamos hablando de lo del viaje con Mario y tú te metes a opinar como si fueras la jefa, ¿no ves?"

Jalateado

Se dice cuando te quedas reventado y sin aire después de caminar o subir cerros a la altura, con el soroche pegándote duro. Es ese punto en el que las piernas no dan, la cabeza late y hasta hablar cuesta. Muy de sierra, muy de Apurímac. Y sí, la coquita o un mate caen como bendición.

"Subimos dos cuadras en Abancay y ya estaba jalateado, con el soroche dándome duro. Pásame un mate de coca, causa, que si no me quedo sentado acá."

ajintar

Verbo bien de la calle para cuando alguien te insiste tanto, te mete tanta presión o te ruega de manera pesada, que al final cedes solo por cansancio. Se oye mucho con vendedores ambulantes o gente que no suelta el tema. No es que te convenzan, es que te agotan. Y sí, da cólera.

"El pata del mercado me ajintó tanto con las gorras que ya por no escucharlo más le compré tres, y encima me regaló una que parecía mantel."

Chupar chicha

En Apurímac, decir que vas a chupar chicha es básicamente anunciar plan de jarana. Es ir a tomar chicha, la bebida de maíz bien tradicional, y de paso alargar la noche con música, baile y harta conversa. No es una cata fina, es más de ponerse alegre y acabar viendo amanecer.

"Causa, el sábado caemos donde el Wicho a chupar chicha, suena huayno y de ahí no nos mueve nadie hasta que amanezca, ya fue."

Echarse una racacha

Se dice cuando te vas a pegar una siesta bien brava, de esas que te dejan nuevo, normalmente después de comer como si no hubiera mañana. En Apurímac suena a plan sagrado: te tumbas un rato y desapareces del mapa. No es dormir por dormir, es recargar el alma. Y sí, da gusto.

"Mano, ya me reventé el almuerzo, así que me echo una racacha un ratito y no me llamen ni pa’ la foto, ¿ya?"

Chasquear

En Apurímac se usa para decir algo de golpe y rapidito, casi sin filtro, como cuando te sale la frase antes de pensarlo dos veces. También puede sonar a soltar un comentario medio impulsivo o apurar a alguien con la lengua. No es “hablar bonito”, es hablar al toque. Y a veces te mete en líos.

"Oye, no chasquees con la doña, pues, que en una ya contó el chisme en la tienda y ni el gato ha terminado de trepar al techo."

Chalar

En Apurímac se usa para decir que te toca estudiar o ponerte a repasar, pero dicho en plan relajado, sin drama. Es como soltar un “ya, me pongo con eso” mientras sigues con la calma andina. No es que no te importe, es que no te estresas. Y así da gusto.

"Oe, ¿qué vas a hacer hoy? Nada pues, me toca chalar pa' el examen, pero tranqui, al toque termino y nos vamos por unas chelas."

Regalar a lo campeón

Se dice cuando le regalas algo al rival por puro descuido o por hacer una tontería, como perder la pelota solito o dejar servido un gol. No es que seas generoso, es que la cagaste y encima con estilo. Se usa mucho en fútbol y en cualquier metida de pata que sale carísima.

"Mano, el arquero se resbaló y regaló el gol a lo campeón. Ya fue, ahora a remar el partido y que no nos goleen."

Jalar disco

Se usa cuando alguien se larga de golpe de un sitio, sin avisar ni despedirse, y deja al resto con cara de ¿y este qué. Es como desaparecer en modo ninja en plena reunión, fiesta o chamba. Suele llevar un toque de sorpresa y un pelín de reproche, porque te deja pagando y con el chisme a medias.

"Estábamos en la fiesta, ya con la música a todo volumen, y el Julián jaló disco sin decir ni chau. Lo buscamos por todos lados y nada, se esfumó."

Más churre que cancha

Se dice cuando alguien o algo está asquerosito, lleno de tierra, polvo o mugre, como si se hubiera revolcado en la cancha todo el día. Es una forma bien de barrio para soltarle a tu pata que está hecho un desastre y que ya toca una lavada urgente. Duele, pero suele ser verdad.

"Oe, compadre, has salido del fulbito más churre que cancha. Entra a la ducha ya, que estás dejando huella en el piso."

Tirar yaya

Se dice cuando alguien suelta el chisme del momento o la primicia que todavía está calentita, como quien tira la bomba y se queda tan pancho. Es ir contando novedades para que la gente se enganche y empiece el runrún. Vamos, el arte de rajar con información fresca y dejar a todos con la boca abierta.

"En la plaza, la Juana se puso a tirar yaya diciendo que vienen artistas bravos pa' la fiesta y ya todos estaban: ¿en serio pues?, pasando la voz a media cuadra."

Paquete

En Apurímac se le dice paquete a la persona que se cree la gran cosa, alardea y se agranda, pero a la hora de la hora no rinde nada. Puro floro y cero resultados. Es como decir fanfarrón, agrandado o que no da la talla. Duele un poquito, pero suele ser verdad.

"El pata se vende como crack del fútbol y ni un pase da bien. Ya pues, no seas paquete, mejor entrena y deja el floro."

Hombro de cholo

Se le dice a alguien que aguanta la chamba pesada y carga con todo sin quejarse, como si tuviera el hombro hecho de fierro. Es un elogio bien de calle para el que se raja por los demás y no se achica ni cuando toca acarrear sacos, bultos o problemas. Suena fuerte y tiene su orgullo.

"En la mudanza, el pata subió el ropero por la escalera sin hacer bulla y todavía ayudó a los demás. Ese sí es hombro de cholo."

Estar capeando

Se dice de alguien que va de jefe, de mandamás o de capo, pero en realidad no pinta nada. Se pone en plan importante, reparte órdenes y se da aires, y el resto lo mira con cachita porque está puro figureteando. Va muy de Apurímac para bajarle el ego al que se cree la gran cosa.

"Mira al Juancito capeando otra vez, dando órdenes en la fiesta y ni ha puesto para la chela. Ya pues, bájale dos rayitas, causa."

Chancho

En Apurímac, chancho no va del cerdito, sino de un banquete bien contundente, de esos que te dejan rodando. Se usa cuando hay comida a lo grande, normalmente por fiesta, faena o reunión de comunidad. Si te dicen que hay chancho, ve con hambre y sin vergüenza, porque ahí se come rico y fuerte.

"Hoy es fiesta en la comunidad y nos han invitado a un chancho bravazo, ya estoy yendo con mi taper porque esa comida no se perdona."

Cabeza de chancho

Se le dice a alguien que es terco de campeonato, de esos que se plantan y no hay forma de hacerlos cambiar de idea aunque les expliques con dibujitos. Es como decir cabezota o porfiado, pero con sabor bien serrano. Sirve para retar con cariño o para picar a alguien cuando se pone necio.

"Ya pues, Juanito, deja de discutir por el camino, eres cabeza de chancho y al final igual nos vamos a perder con tu mapa chueco."

Chaki grasa

Se dice de una comida o bebida bien contundente, de esas cargadas de grasa y calorías que te dejan nuevo. Es el típico bajón salvador para recuperar fuerzas después de una chamba pesada, una caminata brava o una noche larga. No es precisamente fit, pero cuando pega el hambre, entra como si nada.

"Salimos reventados de la faena y nos fuimos al mercado por un chaki grasa: pollo frito con papas, su ajicito y una Inca Kola bien helada."

Meterse al baúl

Se dice cuando alguien se queda frito de golpe, como si se guardara en un baúl y desapareciera del mundo. Vale para el que cabecea en una reunión, en clase o en cualquier plan aburridísimo. No es que se vaya, es que se apaga y listo. Y sí, da risa cuando encima ronca.

"La reunión estaba más pesada que costal de papa y el Juan, sin roche, se metió al baúl en la última fila y empezó a roncar como motor viejo."

Jato

En Apurímac, jato es tu casa, tu guarida, el sitio donde caes a descansar y a desconectarte del mundo. No es ningún animal ni nada raro, es más bien el equivalente a decir mi choza o mi techo, pero con sabor callejero. Se usa un montón en plan relajado, entre patas.

"Ya fue, causa, después de subir al mirador me voy al jato a tirarme un rato, que mis piernas ya están pidiendo auxilio."

Jato de alegría

En Perú, jato es la casa o el depa, bien de barrio. Jato de alegría se dice cuando tu casa está con un ambiente feliz, con risas, música y gente pasándola bonito, como si se armara una mini fiesta sin avisar. Suena cariñoso y bien casero, de esos planes que se alargan solos.

"Ayer caímos al jato de Juan y era jato de alegría: chela, huayno a todo volumen y la tía sirviendo cancha como si no hubiera mañana."

Estar en la zona

Se dice cuando alguien entra en modo concentración total y le sale todo redondo. Puede ser currando, jugando, estudiando o dándole a cualquier cosa sin distraerse ni un segundo. Es como estar en piloto automático, pero del bueno, con la cabeza finita y el cuerpo respondiendo solo. Vamos, que está enchufadísimo.

"¡Mira a Juanito! Está en la zona con el trompo, lo hace bailar bonito y ni voltea cuando le gritan. Parece que el trompo le hace caso solo."

Estar en la sala

Se dice cuando alguien está físicamente presente, pero mentalmente en otra galaxia. Vamos, que está distraído, ido, como si tuviera la cabeza de paseo y no pillara ni una. Suele soltarse en tono de broma o con un puntito de reproche cuando la otra persona no reacciona o no se entera de lo que le dices.

"Oye, Miguel, ¿estás en la sala o qué? Te he preguntado tres veces y sigues mirando al techo como si estuvieras en modo avión."

Estar en flor de tierra

Dicho apurimeño para cuando alguien está verde, recién empezando en algo y se le nota a kilómetros. Va con esa pinta de perdido, como si todavía estuviera brotando de la tierra y no supiera ni por dónde le llega el aire. Se usa con cariño y un puntito de burla, pero sin mala leche.

"Mira al Juancito con la guitarra, está en flor de tierra todavía. Rasguea dos veces, se le cruzan los dedos y hasta el perro se va al patio a llorar."

Estar sin sala

Se usa para decir que alguien anda despistado, medio perdido o en la luna, como si el cerebro se le hubiera ido de paseo y el cuerpo siguiera por inercia. Vale para el que no atina una, se olvida de todo o reacciona tarde. Suena bien de barrio y con cariño, aunque también pica un poquito.

"Oe, Juancho, llevas diez minutos buscando el celu y lo tienes en la mano. Estás sin sala, causa, ya ponte las pilas."

Sala patas

En Apurímac y en buen plan de barrio, sala patas es cuando la mancha se junta en una casa a pasarla tranqui, sin irse a bares ni gastar plata. Hay charla, música, cartas y su chelita si cae, pero todo en modo casero. Es el plan barato que igual se siente como juerga.

"Oe, hoy sala patas en mi jato, causa. Caigan temprano, traigan naipes, un parlante y algo pa’ picar, que acá armamos la bulla sin gastar de más."

Estar aguadito

Se dice cuando alguien se pone bajoneado, achicado o medio asustado por algo. Es como estar sin ganas, con el ánimo aguado, pensando que todo va a salir mal. No es que estés enfermo, es más bien que te falta punche para encarar la situación. Y sí, a veces es puro drama.

"Oe, no te pongas aguadito por ese examen, causa. Estudia un toque y ya, si jalas igual la profe te da chance de recuperarte."

Estás hecho una roca

Se le suelta a alguien cuando está durísimo, ya sea porque es fuerte y aguanta lo que le echen, o porque se pone terco y no hay forma de hacerlo cambiar de idea. Vamos, que es como hablarle a una piedra: ni con ruegos, ni con presión, ni con nada. Útil y medio desesperante.

"Mano, le dije que no tome más, pero ni caso. Está hecho una roca, terco como mula, y encima se ríe el condenado."

Estar a full pilas

Se dice cuando alguien está con energía a tope, motivadísimo y con ganas de comerse el día. Es como ir con las pilas nuevas y el cargador puesto, listo para chambear, estudiar o salir a hacer de todo sin quejarse. Suena bien juvenil y medio spanglish por el full, pero se entiende al toque.

"Hoy estoy a full pilas, causa. En una hora levantamos la choza, cargamos los adobes y todavía me queda aire pa' una pichanga."

Levantar vuelo

Se dice cuando alguien se va, se larga o arranca de golpe, como un avión despegando. Puede ser literal, pero casi siempre es figurado: salir pitando de un sitio, escapar de un problema o decidir que ya fue y mejor te vas. Suena bien gráfico y queda de lujo para cortar la conversación sin drama.

"Ya empezó el jefe con su charla eterna y encima se fue la luz. Yo miré a mi causa y le dije: ya fue, levantamos vuelo y nos vamos por unas salchipapas."

Calabaza a pie

Se dice cuando alguien va lentísimo o hace las cosas con una pachorra tremenda, como si avanzara a paso de tortuga. También vale para cuando te demoras porque andas sin apuro, distraído o medio colgado. Es una forma bien de la calle de meter presión sin ponerse pesado, aunque pica un poquito.

"Oe Miguelito, apura con la chamba pues. Te dije que era para hoy y tú sigues en calabaza a pie, ya me tienes esperando como sonso."

Estar peor que canchita en cancha

Se usa para decir que alguien está perdidísimo, desubicado o fuera de lugar, como si no entendiera nada de lo que pasa alrededor. La imagen es bien peruana: la canchita es para picar en la tribuna, no para estar en plena cancha. Vamos, que la persona está más confundida que turista sin señal.

"José cayó al bautizo con gorrito de fiesta y una piñata, y era una reunión de trabajo. Estaba peor que canchita en cancha, todo el mundo mirándolo raro."

Chocar ollas

En Apurímac se dice cuando se arma una comida en grupo, normalmente improvisada, con bulla, risas y harta conversación. La idea es juntarse a comer y pasarla bien, como una reunión casera que se alarga sin planearlo. No es fino ni formal, es más de barrio y de confianza. Y con hambre, mejor.

"Cae a la casa, causa, que mi vieja ya puso la olla. Trae tu gaseosa y algo pa’ picar, y nos quedamos chocar ollas hasta tarde con la gente."

Tener hueso

En Apurímac se dice de alguien que tiene mala pata y atrae problemas como imán. No es que sea malo, es que siempre le cae el lío encima, se mete en enredos o le salen las cosas torcidas. También puede sonar a que es medio salado para la vida. Y sí, da risa, pero cansa.

"Otra vez lo paró la muni por cualquier cosa y encima se le pinchó la llanta. Ese Juan tiene hueso, mano, donde va se arma el chongo."

Caldo de gallo

En Apurímac se dice de alguien, normalmente un pata con novia o recién enamorado, que anda alborotado, agrandado y con la sonrisa pegada por una nueva conquista. La idea viene del corral: cuando aparece un gallo nuevo, las gallinas se revolucionan y el gallo se cree el rey. Es burla cariñosa, pero bien clarita.

"Desde que está con Juana, Pedro anda caldo de gallo, todo coqueto y agrandado, hasta saluda a la tía del kiosko como si fuera galán de novela."
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