Se le dice a alguien que aguanta la chamba pesada y carga con todo sin quejarse, como si tuviera el hombro hecho de fierro. Es un elogio bien de calle para el que se raja por los demás y no se achica ni cuando toca acarrear sacos, bultos o problemas. Suena fuerte y tiene su orgullo.
"En la mudanza, el pata subió el ropero por la escalera sin hacer bulla y todavía ayudó a los demás. Ese sí es hombro de cholo."