Se usa para decirle a alguien que está metiéndose donde no lo han llamado, colándose en una conversación o en un asunto ajeno solo por chismoso o por querer figurar. Es como “no te metas” pero con ese toque de fastidio. Va perfecto cuando alguien interrumpe y encima quiere opinar de todo.
"Juana, ya pues, deja de meter sombra. Estamos hablando de lo del viaje con Mario y tú te metes a opinar como si fueras la jefa, ¿no ves?"