Se dice cuando estás en un quilombo serio y ya no hay mucha vuelta que darle. Metiste la pata, te mandaste una cagada o te agarraron con las manos en la masa, y ahora estás complicado de verdad. Es como estar frito, pero con sabor bien argentino. A veces se completa con al horno con papas para rematarla.
Se usa cuando alguien está metido en un lío grande y ve que no zafa ni a palos, como una pizza que ya se está quemando en el horno y nadie la saca. Puede ser por un examen, un quilombo de guita o cualquier cagada importante. Es medio dramático pero también gracioso, porque todos hemos estado al horno alguna vez.
En Buenos Aires se dice estar al horno cuando estás metido en un lío importante, con pocas chances de zafar y todo pintando bastante negro. Es como decir que la cosa ya se te fue de las manos y se viene quilombo. Suena gracioso, pero cuando lo decís en serio es porque estás complicado posta.
Se dice cuando estás en un quilombo y no hay mucha salida, tipo que te mandaste una y ya fue, estás complicado en serio. Puede ser por un problema, una cagada o porque te agarraron con las manos en la masa. En Argentina también se escucha mucho con refuerzo: al horno mal. Y sí, da risa, pero duele.
Se usa cuando estás en un quilombo grande y ya no hay mucho para hacer, como que estás medio condenado. Puede ser por una cagada, por mala suerte o porque te agarraron con las manos en la masa. Es el equivalente a estar frito, pero con sabor bien argentino. Y sí, suele venir con sudor frío.
Se dice cuando estás en un quilombo y ya fue, no hay plan B. Estás complicado, jugado, con pocas chances de zafar, como si te hubieran metido al horno y te cerraran la puerta. Se usa mucho para exámenes, laburo, deudas o cuando te mandaste una macana y te van a agarrar.
Expresión muy usada para decir que alguien está en un lío importante, en una situación complicada de la que no va a zafar fácil. Es como estar cocinándose despacito, cada vez peor, mientras todo se pone más picante. En Buenos Aires se escucha mucho con variantes como estar al horno con papas, que suena gracioso pero duele igual.
Se dice cuando alguien está en un quilombo grande y ya no hay mucho para hacer, como que está frito. Puede ser por un examen, un laburo, una cagada que te mandaste o porque te agarraron con las manos en la masa. Suele ir con “mal” para remarcar que la cosa viene pesada. Y sí, da risa, pero duele.
Estar en una situación difícil o comprometida.
Se dice cuando estás en un quilombo y no hay mucha salida, o cuando algo ya pinta feo y te va a caer el reto, la multa o el garrón. Es como admitir que estás medio cocinado y que la cosa viene complicada. Muy de charla cotidiana, con ese dramatismo simpático que le pone sabor.
Se dice cuando estás en un lío grande, medio sin salida, porque te mandaste una cagada, se te juntó todo o la suerte te dio la espalda. Es como admitir: ya fue, estoy complicado. En Uruguay se usa un montón para dramas cotidianos, desde llegar tarde hasta deber plata. Y sí, suena fatalista, pero es buenísima.
Se dice cuando alguien está en un quilombo grande y ya no hay mucho que hacer, tipo que la cagaste y te toca bancártela. Es como estar frito, pero con sabor bien argentino. Vale para exámenes, laburo, deudas o cuando te mandaste una y te agarraron con las manos en la masa.
Se dice cuando estás en un quilombo y ya pinta que no zafás, o sea, estás complicado en serio. Es como estar frito, pero con sabor bien argentino. Vale para líos chicos o para cuando la cagaste fuerte y te cayó la ficha de que se viene el bardo. Y sí, suena a asado arruinado.
Se dice cuando estás en un quilombo y pinta que no hay salida, o que te va a ir como el orto. Es como estar listo para que te cocinen, literal. Muy de Argentina y re usable para dramas chicos o grandes, desde perder el bondi hasta que te agarre el jefe con una macana.
Se dice cuando estás en un quilombo y no hay mucha vuelta: estás complicado, en problemas o directamente fuiste. La imagen es clarita, como si ya te hubieran metido al horno y te estuvieras cocinando. Suele aparecer con el remate al horno con papas, que es como decir que encima la cosa viene completa y peor.
Se usa para decir que alguien está en un lío importante, con pocas chances de zafar y todo pintando bastante feo. Es como avisar que la cosa viene complicada y que ya casi no hay margen para improvisar. En Argentina se escucha mucho entre amigos cuando uno metió la pata fuerte, y hay que admitir que la expresión es bastante gráfica.
Se usa para decir que alguien está en un lío importante, con pocas chances de zafar y todo pintando bastante negro. Es como decir que la cosa está jodida y que ya casi no hay margen para arreglarla. Muy típica del habla argentina, y hay que admitir que suena tan dramática como graciosa.
Se usa cuando alguien está en problemas serios, metido en un quilombo del que no sale fácil. Es como cuando el asado se te recontra quema y ya no hay vuelta atrás. Puede ser por mandarte una cagada en el laburo, en la facu o en la vida en general. Y sí, suena gracioso incluso cuando estás frito.
Expresión utilizada cuando estás metido en problemas hasta el cuello. Es como si fueras una empanada que se olvidaron de sacar del horno.
Cuando alguien está en un problema serio o pasando por una situación complicada de la que parece no haber salida. Vamos, que está frito.
Se dice cuando estás en un quilombo y no hay mucha vuelta, tipo que ya la pifiaste y toca bancársela. Es como estar “cocinado”: te agarraron, te salió todo mal o se te viene la noche. Muy de charla cotidiana, con ese dramatismo simpático de cuando sabés que estás jugado.
Se usa cuando alguien está metido en un cacho de problema, complicado y con pocas salidas, como cuando la cosa ya se quemó en el horno y no hay cómo salvarla. Es estar en aprietos serios, con la soga al cuello y cara de no saber qué hacer. Y hay que admitir que suena chistoso aunque estés frito.
Se dice cuando alguien está en un quilombo o en una situación complicada y ya pinta mal, como que no hay mucha vuelta que darle. Es el equivalente rioplatense de estar frito o estar jodido, y suele venir con tono de cargada. Si encima le agregás al horno con papas, es que ya estás bien cocinado.