Quemarse las pestañas
Se dice cuando te pasas horas y horas estudiando o currando con la cara pegada a los apuntes, como si la lámpara te fuera a chamuscar las pestañas de verdad. Vamos, matarte a estudiar para llegar a un examen o entregar algo a tiempo. Muy de estudiante aplicado, aunque al día siguiente quedes hecho polvo.
Hacer el negocio en chancletas
Se dice de alguien que encara un asunto serio como si estuviera en su casa, con una confianza desmedida y cero protocolo. Va sobrado, relajado y medio caradura, como si cerrar un trato fuera ponerse a cebar mates en el sillón. No siempre es insulto, a veces hasta da envidia, pero suele sonar a falta de respeto.
Ser un queso crema
Se dice de alguien que es re piola, buena onda y fácil de llevar, de esos que caen bien en cualquier grupo. La idea es que, como el queso crema, se adapta a todo y combina con lo que le tires. Es un halago medio random, pero en Neuquén se entiende al toque.
¡Qué merquillis!
Se suelta cuando algo te parece rarísimo, confuso o directamente un delirio. Es ese momento en que la situación se va de las manos y vos te quedás mirando, sin entender un carajo, tipo: ¿qué está pasando acá? Va bien para clases imposibles, planes que salen mal o gente que flashea fuerte.
Estar como el cultrún de un machi
Dicho bien del sur, con guiño mapuche. Se usa para decir que alguien está a mil, sin un segundo libre, metido en mil cosas a la vez. La imagen es el cultrún, el tambor ceremonial, y el machi, la autoridad espiritual, o sea, puro movimiento y energía. Si te lo tiran, es que no parás ni para el mate.
Regalar la olla
Se dice cuando alguien manda al frente un secreto o una data que había que guardar, muchas veces sin querer, por bocón o por distraído. Es como “se le escapó” pero con ese toque de cagada inevitable. Muy de charla entre amigos cuando alguien arruina la sorpresa antes de tiempo.
Quedar como plato
Se dice cuando alguien se queda re sorprendido, como congelado, con la boca abierta y cara de ¿qué acaba de pasar?. Suele salir cuando te tiran una noticia inesperada, un chisme heavy o una jugada que no viste venir. Es bien de charla cotidiana, y pinta perfecto ese silencio incómodo de segundos eternos.
Andar a las corridas
Se dice cuando alguien está a mil, apurado y yendo de acá para allá sin parar, como si viviera corriendo una carrera. Sirve para hablar de días caóticos, laburo acumulado o mil mandados juntos. Es bien de charla cotidiana, de esas que tirás para justificar que no te da la vida. Y sí, cansa solo escucharlo.
Armar un bolonqui
Se dice cuando se arma un lío grande, un despelote con gritos, corridas y cero control. Es parecido a quilombo, pero con ese toque bien de barrio: alguien hace una pavada y de golpe todo se va al carajo. Sirve para peleas, discusiones, malentendidos o cualquier situación que se desordena mal.
Andar a la rabo
Se usa para hablar de alguien que vive pegado a otra persona, siguiéndola a todos lados y resultando cargoso. Puede ser porque es un chupamedias, porque depende de todo lo que hace el otro o porque no tiene vida propia. Es medio bardera, pero muy gráfica, y hay que admitir que tiene su gracia cuando la tirás en confianza.
Rata voladora
En Neuquén se lo decís a alguien medio vivo y oportunista, que aparece, sobrevuela la situación y se lleva lo mejor sin poner un peso ni mover un dedo. No es un murciélago, es más bien un buitre social con cara de yo no fui. Suena exagerado, pero justo por eso da risa.
Andar pintado
Se dice cuando estás en un lugar y te tratan como si no existieras, tipo adorno. Hablás, opinás, te movés por ahí, pero nadie te registra y te dejan pagando. Es como ser parte del decorado, un cuadro colgado. Duele un toque, pero también sirve para bardear la situación con humor.
Estar de tranca
Se dice cuando alguien está tranqui, relajado y sin apuro, como en modo “no me rompan las bolas”. También vale para planes o ambientes que van suaves, sin drama ni presión. Es bien de acá, de estar disfrutando el momento con mate, música y cero estrés. Ideal para describir un día redondo.
Carbonero
En Neuquén se le dice carbonero al que es puro cuento, exagera todo o directamente te chamulla sin pudor. Te tira historias gigantes, siempre “más grandes que la vida”, y encima las cuenta con una seguridad que casi te la creés. Ideal para el amigo que siempre la vivió, la vio y la ganó, pero nadie le compra.
Andar en la nube de pehuenes
Dicho neuquino para cuando alguien está colgado, distraído o soñando despierto, como con la cabeza en las nubes. Lo de los pehuenes le mete color local, porque son los árboles bien típicos de la zona. Se usa medio en chiste para decirle a alguien que baje a tierra y se enfoque un toque.
Hacerse el torito
Se dice cuando alguien se agranda y se pone canchero o desafiante, como si fuera re bravo, pero en el fondo no tiene con qué o no sabe ni dónde está parado. Es el típico que se hace el picante para la tribuna y después, a la primera, arruga. Muy de bardear sin bancársela.
¡Al taco!
Se dice cuando algo sale perfecto, bien al punto, sin fallas y con toda la facha. Es como decir que quedó de lujo o que la rompiste, típico de charla bien patagónica. Sirve para una comida, un laburo, un plan o lo que sea que haya salido redondito. Y sí, da gusto decirlo.
Andar carreteando
Se dice cuando andás de acá para allá de joda, paseando y armando planes sobre la marcha con la banda. Puede ser salir a dar vueltas, caer a una juntada, meter un asado improvisado o clavarse unos mates mirando el lago. Es bien de andar sin horario y con ganas de seguirla siempre un ratito más.
Regular
En Neuquén y alrededores, decir que algo estuvo regular es soltar un “meh” patagónico: ni un desastre ni una maravilla, más bien tirando a flojito o a medias. También se usa con ironía cuando la cosa se descontrola y alguien lo minimiza para hacerse el canchero. Muy de charla de asado y sobremesa larga.
Ser un abuelo piñón fijo
Se dice del abuelo que está siempre, pero siempre, en todas las juntadas: asado, mateada, cumple, lo que sea. No falla ni con lluvia y suele caer con las mismas anécdotas de toda la vida, como disco rayado. Va con cariño y un toque de gastada, porque en el fondo sin él la reunión queda medio vacía.
Andar arremangado
Se dice de alguien que anda listo para lo que venga, con las mangas metafóricamente arremangadas. Está atento, despierto y con ganas de meterse a resolver o encarar algo, ya sea laburo, un quilombo o una oportunidad. No es que sea policía, es más bien alguien que no cuelga y reacciona rápido.
Dar una vuelta en la chatita
En Neuquén y la Patagonia, la chatita es la pick-up, la camioneta de laburo que también sirve para pasear. Dar una vuelta en la chatita es salir a dar una vuelta tranqui, a veces por ripio, con música, mate o birras y cero apuro. Suena bien de pueblo y tiene ese gustito a finde.
¡Qué fiestón!
Se dice cuando una fiesta estuvo tremenda, de esas que arrancan tranqui y terminan con todo el mundo bailando, cantando y haciendo cualquiera. Implica buena música, gente copada y un ambiente re arriba. Es el típico comentario post joda para resumir que la pasaste de diez. Y sí, al otro día duele, pero valió.
Estar al ostrón
Se dice de alguien que está re tranqui, sin apuro ni drama, como tirado al sol y con la cabeza en modo vacaciones. Es estar despreocupado, disfrutando y dejando que el mundo se arregle solo. En Neuquén suena a plan simple: mate, música y cero estrés. Una envidia sana, la verdad.
morfi
En Argentina, morfi es una forma bien de barrio de decir comida. Se usa cuando hablás del almuerzo o la cena con ganas, como si el plato fuera un planazo y no solo algo para llenar la panza. Suena cariñoso y medio cómplice, ideal para invitar a alguien o presumir lo que se cocina en casa.
Estar al palo
Se dice cuando alguien está re manija, acelerado o con la energía por las nubes. Puede ser por emoción, por nervios o porque la situación está a mil. En Neuquén y alrededores suena mucho en plan buena onda, como estar a tope. Ojo, según el contexto también puede rozar lo intenso.
Estar re pío
En Neuquén y alrededores se usa para decir que alguien está re tranqui, relajado y en la suya, como si nada lo apurara ni lo sacara de eje. Es ese mood de buena onda, cero drama, todo bien. No es que sea un santo, es que está chill mal y le resbala todo.
Andar al chancho
Se dice cuando alguien anda a las corridas, metiéndole a full y sin aflojar, como si tuviera el motor en rojo. Es esa energía de hacer mil cosas de golpe, rápido y medio descontrolado. Muy de charla patagónica, con tonito de che y mate. Y sí, cansa solo de verlo.
Sos un capo
Se le dice a alguien para halagarlo, como decirle que es un crack, que la rompe o que es buenísimo en algo. Puede ser por una habilidad, por una buena acción o por haberte salvado las papas en el momento justo. En Argentina se usa un montón y suena re amistoso.
Mandarse un cúlmine
Se dice cuando alguien se manda una cagada monumental, bien torpe y sin querer, pero tan exagerada que termina siendo un show. Es como meter la pata a lo grande y encima regalarle a todos una anécdota para años. Muy de juntada, de asado y de reírse con cariño del desastre ajeno.
Hacerla corta
En Argentina se usa para pedir que alguien vaya al grano, sin vueltas ni chamuyo. Es como decir: resumí, decilo rápido y no me hagas perder el tiempo. También puede sonar a cortar una discusión o cerrar un tema de una. En Neuquén se escucha bastante en charlas bien de todos los días.
Ponerla como el tren neuquino
Se dice cuando te vas al pasto gastando guita, sobre todo de joda: copas, taxi, after y lo que pinte, sin mirar el bolsillo. Es como admitir que la noche te ganó y vos feliz. Muy de charla entre amigos cuando al otro día te cae la ficha y no te queda ni para el bondi.
Saltar la visera
Se usa para decir que te hiciste la rata y no fuiste a la escuela o al laburo. Es como “me lo salteé” pero con tonito bien de barrio, de cuando te pinta desaparecer y hacerte el boludo. Lo de “visera” suena a clave local, medio vieja escuela, y queda perfecto para contar una escapada.
Abrir el mate
Se dice cuando alguien, en plena ronda de mate, se larga a contar sus dramas y te llena la cabeza con problemas como si fueran yuyos en la yerba. Es esa mezcla de cebar y desahogarse sin filtro, dejando el ambiente medio bajón. Tiene su gracia, pero si te lo hacen seguido, te seca más que mate lavado.
Andar al taco
Se usa cuando estás a mil, con todo a tope y sin un segundo para respirar. Puede ser por laburo, estudio o porque te metiste en mil cosas a la vez. Es como ir con el acelerador clavado, siempre apurado y medio al borde del colapso. Muy de decirlo con un mate en la mano.
¡Piedra libre!
Grito clásico del juego de las escondidas cuando encontrás a alguien y lo mandás al frente. En la calle se usa igual, para señalar que te pescaron justo en el acto o que te descubrieron una avivada. Es medio en joda, medio acusación, y queda perfecto para quemar a un amigo sin ponerse pesado.
Tratar de piojo resucitado
Se dice cuando alguien, apenas mejora un poquito su situación, se agranda y empieza a hacerse el fino. Como que se le subió el humo a la cabeza y ahora mira a todos por arriba del hombro. Va de la mano con la idea de nuevo rico, pero en versión bien de barrio y con mala leche.
Hielo en el bolsillo
Se le dice a alguien que es re tacaño, de esos que no largan un peso ni aunque se esté prendiendo fuego el rancho. La idea es que tiene la billetera congelada, como si el bolsillo fuera un freezer y la plata quedara pegada al hielo. Sirve para cargarlo con humor, pero pica.
Dejarla picando
Se dice cuando alguien te deja servida una oportunidad clarísima para rematar con un chiste, una respuesta rápida o un comentario con maldad simpática. Viene del fútbol, como cuando la pelota queda picando en el área y solo falta empujarla. Ideal para descansos, chicanas y esas réplicas que salen solas.
Andar como guanaco
Se dice de alguien que va por la vida medio colgado, distraído y sin registrar mucho lo que pasa alrededor. Como si estuviera en la suya, mirando al horizonte y reaccionando tarde a todo. En Neuquén y la Patagonia suena bien campero, con esa imagen del guanaco ahí, tranqui, pero vos quedando como un despistado.
Hacerla corta
Se dice cuando querés que alguien vaya al grano y deje de dar vueltas. Es como pedir una versión resumida y directa, sin chamuyo ni novela. Sirve para cortar una charla eterna, una explicación larguísima o una decisión que nadie toma. Bien de la Patagonia, con tono medio apurado y cero paciencia.
Estar al horno
Se dice cuando estás en un quilombo y no hay mucha salida, o cuando algo ya pinta feo y te va a caer el reto, la multa o el garrón. Es como admitir que estás medio cocinado y que la cosa viene complicada. Muy de charla cotidiana, con ese dramatismo simpático que le pone sabor.
Zumbando como un timbre
Se dice de alguien que está pasadísimo de revoluciones, hiperactivo y sin freno, como si tuviera un motorcito adentro. No para de hablar, moverse o hacer cosas a mil, y contagia esa ansiedad al resto. Suele usarse en tono de broma, medio cargándolo, cuando alguien está re manija por café, mate o nervios.
Más perdido que colectivo sin freno
Se dice de alguien que está totalmente desorientado, sin idea de por dónde viene la mano. Es como verlo dando vueltas sin rumbo, preguntando cualquier cosa y metiéndose en callejones. En Neuquén suena bien bien de barrio, con ese toque de exageración graciosa que te pinta la escena al toque.
Hacer un pingüino
Se dice cuando alguien se escurre sin hacer ruido para zafar de una responsabilidad o desaparecer de un plan sin dar explicaciones. Es el típico que espera el momento justo, se hace el boludo y sale patinando como si nada, dejando el quilombo para el resto. Muy de vivo, muy de caradura, y sí, tiene su encanto.
Hacerle la segunda
Se dice cuando alguien te acompaña y te banca en una situación, te sigue la corriente o te ayuda a que algo salga bien. Puede ser desde ir con vos a un plan medio incómodo hasta cubrirte si metés una excusa. Es como tener un cómplice buena onda. Ojo, no siempre es turbio, a veces es puro aguante.
Hacerse el boludo
Se dice cuando alguien se hace el desentendido a propósito, como si no entendiera nada, para zafar de una responsabilidad o no meterse. No es que sea inocente, es que se hace el gil y listo. Muy de charla cotidiana, con tonito medio cargoso. Y sí, a veces dan ganas de sacudirlo un poquito.
Estar vileando
Se usa para decir que alguien está boludeando, vagueando o matando el tiempo cuando tendría que estar haciendo algo útil. Va con ese tono de reto cariñoso, tipo cuando ves a tu amigo tirado con el mate y el celu mientras el laburo se acumula. No es gravísimo, pero te deja en evidencia.
Pintar el mono
Se dice cuando alguien está boludeando, haciendo payasadas o perdiendo el tiempo en vez de ponerse las pilas. Es como verlo ahí, haciendo el show al pedo, mientras el resto labura o espera. Suele ir con tono de reto, medio en broma, para cortarle el circo y que se ponga a hacer algo útil.
Estar en otra
Se dice de alguien que está distraído, colgado o metido en su mundo, como si la película de alrededor no fuera con él. Puede ser porque está pensando en cualquiera, porque anda en modo zen o porque directamente no registra. En Argentina se usa un montón y queda perfecto para el que vive en Narnia un rato.