Quemarse las pestañas

Se dice cuando te pasas horas y horas estudiando o currando con la cara pegada a los apuntes, como si la lámpara te fuera a chamuscar las pestañas de verdad. Vamos, matarte a estudiar para llegar a un examen o entregar algo a tiempo. Muy de estudiante aplicado, aunque al día siguiente quedes hecho polvo.

"Che, me quemé las pestañas toda la noche con los apuntes y el mate, y encima el profe tomó justo lo que no repasé. Qué bronca."

Hacer el negocio en chancletas

Se dice de alguien que encara un asunto serio como si estuviera en su casa, con una confianza desmedida y cero protocolo. Va sobrado, relajado y medio caradura, como si cerrar un trato fuera ponerse a cebar mates en el sillón. No siempre es insulto, a veces hasta da envidia, pero suele sonar a falta de respeto.

"Cayó a la reunión una hora tarde, sin saludar a nadie, y se puso a negociar como si nada, haciendo el negocio en chancletas, mate en mano y tirando chistes malos."

Ser un queso crema

Se dice de alguien que es re piola, buena onda y fácil de llevar, de esos que caen bien en cualquier grupo. La idea es que, como el queso crema, se adapta a todo y combina con lo que le tires. Es un halago medio random, pero en Neuquén se entiende al toque.

"Che, el nuevo profe de historia es un queso crema, re copado: nos estiró el TP una semana y encima tiró un chiste malísimo, pero zafó."

¡Qué merquillis!

Se suelta cuando algo te parece rarísimo, confuso o directamente un delirio. Es ese momento en que la situación se va de las manos y vos te quedás mirando, sin entender un carajo, tipo: ¿qué está pasando acá? Va bien para clases imposibles, planes que salen mal o gente que flashea fuerte.

"El loco dijo que iba a pagar el asado con criptos y después sacó un cupón del súper. Yo lo miré y tiré: ¡Qué merquillis!, dale, dejate de joder."

Estar como el cultrún de un machi

Dicho bien del sur, con guiño mapuche. Se usa para decir que alguien está a mil, sin un segundo libre, metido en mil cosas a la vez. La imagen es el cultrún, el tambor ceremonial, y el machi, la autoridad espiritual, o sea, puro movimiento y energía. Si te lo tiran, es que no parás ni para el mate.

"Che, Juan está como el cultrún de un machi, no contesta ni el WhatsApp entre laburo, la facu y la feria todo el finde."

Regalar la olla

Se dice cuando alguien manda al frente un secreto o una data que había que guardar, muchas veces sin querer, por bocón o por distraído. Es como “se le escapó” pero con ese toque de cagada inevitable. Muy de charla entre amigos cuando alguien arruina la sorpresa antes de tiempo.

"No seas botón, boludo: Fede regaló la olla y contó lo del asado sorpresa. Ahora la cumpleañera ya está avivada y se nos cayó el plan."

Quedar como plato

Se dice cuando alguien se queda re sorprendido, como congelado, con la boca abierta y cara de ¿qué acaba de pasar?. Suele salir cuando te tiran una noticia inesperada, un chisme heavy o una jugada que no viste venir. Es bien de charla cotidiana, y pinta perfecto ese silencio incómodo de segundos eternos.

"Le conté a mi viejo que aprobé todo con diez y se quedó como plato, mirando el boletín fijo, como si fuera un truco de magia."

Andar a las corridas

Se dice cuando alguien está a mil, apurado y yendo de acá para allá sin parar, como si viviera corriendo una carrera. Sirve para hablar de días caóticos, laburo acumulado o mil mandados juntos. Es bien de charla cotidiana, de esas que tirás para justificar que no te da la vida. Y sí, cansa solo escucharlo.

"Hoy ando a las corridas, fui al laburo, pasé por lo de mi vieja y encima se me rompió el auto. No me da ni para sentarme a tomar un mate."

Armar un bolonqui

Se dice cuando se arma un lío grande, un despelote con gritos, corridas y cero control. Es parecido a quilombo, pero con ese toque bien de barrio: alguien hace una pavada y de golpe todo se va al carajo. Sirve para peleas, discusiones, malentendidos o cualquier situación que se desordena mal.

"Se armó un bolonqui en la juntada cuando el Tucu puso cumbia al palo y la vecina cayó a los gritos, y encima el perro se afanó la tira de asado."

Andar a la rabo

Se usa para hablar de alguien que vive pegado a otra persona, siguiéndola a todos lados y resultando cargoso. Puede ser porque es un chupamedias, porque depende de todo lo que hace el otro o porque no tiene vida propia. Es medio bardera, pero muy gráfica, y hay que admitir que tiene su gracia cuando la tirás en confianza.

"Che, el Nico siempre anda a la rabo del profe, parece perrito faldero, si el tipo va al baño él ya está ahí esperándolo en la puerta."

Rata voladora

En Neuquén se lo decís a alguien medio vivo y oportunista, que aparece, sobrevuela la situación y se lleva lo mejor sin poner un peso ni mover un dedo. No es un murciélago, es más bien un buitre social con cara de yo no fui. Suena exagerado, pero justo por eso da risa.

"Che, ¿viste a Leo en el asado? Cayó dos minutos, metió mano a la parrilla y se llevó media carne en un tupper. Alta rata voladora, ni el pan dejó."

Andar pintado

Se dice cuando estás en un lugar y te tratan como si no existieras, tipo adorno. Hablás, opinás, te movés por ahí, pero nadie te registra y te dejan pagando. Es como ser parte del decorado, un cuadro colgado. Duele un toque, pero también sirve para bardear la situación con humor.

"Fui al asado de mi cuñado, tiré tres chistes y hasta llevé hielo, pero anduve pintado toda la noche, ni me registraron, che."

Estar de tranca

Se dice cuando alguien está tranqui, relajado y sin apuro, como en modo “no me rompan las bolas”. También vale para planes o ambientes que van suaves, sin drama ni presión. Es bien de acá, de estar disfrutando el momento con mate, música y cero estrés. Ideal para describir un día redondo.

"Caímos al lago con el mate y el parlantito, y quedó todo de tranca: solcito, charla tranqui y nadie apurando a nadie, ni para volver."

Carbonero

En Neuquén se le dice carbonero al que es puro cuento, exagera todo o directamente te chamulla sin pudor. Te tira historias gigantes, siempre “más grandes que la vida”, y encima las cuenta con una seguridad que casi te la creés. Ideal para el amigo que siempre la vivió, la vio y la ganó, pero nadie le compra.

"Mirá, no le creas al Tito, es un carbonero bárbaro. Ayer juraba que espantó a un puma con una cuchara y que después se fue tranqui a tomar mate como si nada."

Andar en la nube de pehuenes

Dicho neuquino para cuando alguien está colgado, distraído o soñando despierto, como con la cabeza en las nubes. Lo de los pehuenes le mete color local, porque son los árboles bien típicos de la zona. Se usa medio en chiste para decirle a alguien que baje a tierra y se enfoque un toque.

"Dale, dejá el mate y escuchá, que te hablé tres veces y ni bola. Estás andando en la nube de pehuenes, aterrizá un poco que se nos pasa el bondi."

Hacerse el torito

Se dice cuando alguien se agranda y se pone canchero o desafiante, como si fuera re bravo, pero en el fondo no tiene con qué o no sabe ni dónde está parado. Es el típico que se hace el picante para la tribuna y después, a la primera, arruga. Muy de bardear sin bancársela.

"Mirá al Facu haciéndose el torito con la profe y después no entrega un trabajo desde marzo. Se agranda al pedo y encima se hace el vivo."

¡Al taco!

Se dice cuando algo sale perfecto, bien al punto, sin fallas y con toda la facha. Es como decir que quedó de lujo o que la rompiste, típico de charla bien patagónica. Sirve para una comida, un laburo, un plan o lo que sea que haya salido redondito. Y sí, da gusto decirlo.

"Che, el asado te salió al taco, ni un pedazo seco. Encima caíste con birra fría y música, hoy te recibís de crack."

Andar carreteando

Se dice cuando andás de acá para allá de joda, paseando y armando planes sobre la marcha con la banda. Puede ser salir a dar vueltas, caer a una juntada, meter un asado improvisado o clavarse unos mates mirando el lago. Es bien de andar sin horario y con ganas de seguirla siempre un ratito más.

"Ayer salimos a dar una vuelta y terminamos carreteando por la costanera, mate en mano, después asadito en lo de un amigo y remate en el lago como si nada."

Regular

En Neuquén y alrededores, decir que algo estuvo regular es soltar un “meh” patagónico: ni un desastre ni una maravilla, más bien tirando a flojito o a medias. También se usa con ironía cuando la cosa se descontrola y alguien lo minimiza para hacerse el canchero. Muy de charla de asado y sobremesa larga.

"¿Cómo estuvo el asado de anoche? Regular… se nos fue la mano con el fernet y terminamos cantando chacarera arriba de la mesa, con el vecino filmando todo."

Ser un abuelo piñón fijo

Se dice del abuelo que está siempre, pero siempre, en todas las juntadas: asado, mateada, cumple, lo que sea. No falla ni con lluvia y suele caer con las mismas anécdotas de toda la vida, como disco rayado. Va con cariño y un toque de gastada, porque en el fondo sin él la reunión queda medio vacía.

"Che, armamos unos mates tranqui y cayó el Tata igual. Es un abuelo piñón fijo, no se pierde ni el asado del domingo aunque sea en lo de un primo lejano."

Andar arremangado

Se dice de alguien que anda listo para lo que venga, con las mangas metafóricamente arremangadas. Está atento, despierto y con ganas de meterse a resolver o encarar algo, ya sea laburo, un quilombo o una oportunidad. No es que sea policía, es más bien alguien que no cuelga y reacciona rápido.

"No lo boludees a Nico que anda arremangado, ya tiene el mate listo, la campera puesta y si pinta quilombo en la esquina sale al toque."

Dar una vuelta en la chatita

En Neuquén y la Patagonia, la chatita es la pick-up, la camioneta de laburo que también sirve para pasear. Dar una vuelta en la chatita es salir a dar una vuelta tranqui, a veces por ripio, con música, mate o birras y cero apuro. Suena bien de pueblo y tiene ese gustito a finde.

"Che, ¿pintó plan? Cargué unas birras en la conservadora y la chatita está lista. Vamos a dar una vuelta por el ripio, paramos a sacar fotos y volvemos antes que caiga el viento."

¡Qué fiestón!

Se dice cuando una fiesta estuvo tremenda, de esas que arrancan tranqui y terminan con todo el mundo bailando, cantando y haciendo cualquiera. Implica buena música, gente copada y un ambiente re arriba. Es el típico comentario post joda para resumir que la pasaste de diez. Y sí, al otro día duele, pero valió.

"Che, ¿fuiste al cumple del Nacho? ¡Qué fiestón! Había cumbia, fernet y hasta el vecino cayó a tirar unos pasos como si tuviera 20."

Estar al ostrón

Se dice de alguien que está re tranqui, sin apuro ni drama, como tirado al sol y con la cabeza en modo vacaciones. Es estar despreocupado, disfrutando y dejando que el mundo se arregle solo. En Neuquén suena a plan simple: mate, música y cero estrés. Una envidia sana, la verdad.

"Todos corriendo por el parcial y el profe metiendo presión, y el Juancho estaba al ostrón, con el mate en mano, cumbia de fondo y ni se inmutaba."

morfi

En Argentina, morfi es una forma bien de barrio de decir comida. Se usa cuando hablás del almuerzo o la cena con ganas, como si el plato fuera un planazo y no solo algo para llenar la panza. Suena cariñoso y medio cómplice, ideal para invitar a alguien o presumir lo que se cocina en casa.

"Che, ¿caés a casa? Mi vieja se mandó alto morfi, un guiso que te deja pipón y con ganas de repetir."

Estar al palo

Se dice cuando alguien está re manija, acelerado o con la energía por las nubes. Puede ser por emoción, por nervios o porque la situación está a mil. En Neuquén y alrededores suena mucho en plan buena onda, como estar a tope. Ojo, según el contexto también puede rozar lo intenso.

"Le dije a Nico que pintaba recital de La Renga y se puso al palo, armó la previa, subió historias y no paró de saltar en el living."

Estar re pío

En Neuquén y alrededores se usa para decir que alguien está re tranqui, relajado y en la suya, como si nada lo apurara ni lo sacara de eje. Es ese mood de buena onda, cero drama, todo bien. No es que sea un santo, es que está chill mal y le resbala todo.

"Che, mirá al Juani después del finde en el lago, está re pío. Se le voló la carpa, se mojó todo y el chabón ni se calentó."

Andar al chancho

Se dice cuando alguien anda a las corridas, metiéndole a full y sin aflojar, como si tuviera el motor en rojo. Es esa energía de hacer mil cosas de golpe, rápido y medio descontrolado. Muy de charla patagónica, con tonito de che y mate. Y sí, cansa solo de verlo.

"Che, el Nico anduvo al chancho toda la tarde con el asado, la leña y la ensalada. Yo me senté dos minutos y ya me estaba gritando que le alcance la sal, ¿viste?"

Sos un capo

Se le dice a alguien para halagarlo, como decirle que es un crack, que la rompe o que es buenísimo en algo. Puede ser por una habilidad, por una buena acción o por haberte salvado las papas en el momento justo. En Argentina se usa un montón y suena re amistoso.

"Che, me arreglaste la compu en cinco minutos y encima sin cobrarme. Sos un capo, boludo, me salvaste la vida."

Mandarse un cúlmine

Se dice cuando alguien se manda una cagada monumental, bien torpe y sin querer, pero tan exagerada que termina siendo un show. Es como meter la pata a lo grande y encima regalarle a todos una anécdota para años. Muy de juntada, de asado y de reírse con cariño del desastre ajeno.

"Che, ¿viste al Tincho en el asado? Se mandó un cúlmine: quiso avivar el fuego con cartón y terminó con la ceja chamuscada y lagrimeando como si fuera una novela."

Hacerla corta

En Argentina se usa para pedir que alguien vaya al grano, sin vueltas ni chamuyo. Es como decir: resumí, decilo rápido y no me hagas perder el tiempo. También puede sonar a cortar una discusión o cerrar un tema de una. En Neuquén se escucha bastante en charlas bien de todos los días.

"Dale, hacela corta: ¿vamos al asado o te vas a quedar dando vueltas con el grupo de WhatsApp hasta mañana?"

Ponerla como el tren neuquino

Se dice cuando te vas al pasto gastando guita, sobre todo de joda: copas, taxi, after y lo que pinte, sin mirar el bolsillo. Es como admitir que la noche te ganó y vos feliz. Muy de charla entre amigos cuando al otro día te cae la ficha y no te queda ni para el bondi.

"Fuimos al boliche, pintaron rondas y after, y la pusimos como el tren neuquino. Hoy estoy contando monedas para el colectivo, pero anoche fue un descontrol hermoso."

Saltar la visera

Se usa para decir que te hiciste la rata y no fuiste a la escuela o al laburo. Es como “me lo salteé” pero con tonito bien de barrio, de cuando te pinta desaparecer y hacerte el boludo. Lo de “visera” suena a clave local, medio vieja escuela, y queda perfecto para contar una escapada.

"Ayer salté la visera y me fui al río con los pibes a tomar unos mates, y después caí a casa como si nada, re pancho."

Abrir el mate

Se dice cuando alguien, en plena ronda de mate, se larga a contar sus dramas y te llena la cabeza con problemas como si fueran yuyos en la yerba. Es esa mezcla de cebar y desahogarse sin filtro, dejando el ambiente medio bajón. Tiene su gracia, pero si te lo hacen seguido, te seca más que mate lavado.

"Dale, che, no me abras el mate con tus quilombos, cebá otro y contame algo piola que ya me bajaste el ánimo."

Andar al taco

Se usa cuando estás a mil, con todo a tope y sin un segundo para respirar. Puede ser por laburo, estudio o porque te metiste en mil cosas a la vez. Es como ir con el acelerador clavado, siempre apurado y medio al borde del colapso. Muy de decirlo con un mate en la mano.

"Che, esta semana ando al taco entre la facu, el laburo y el cumple de mi vieja. Si me hablás después de las diez, capaz ni existo."

¡Piedra libre!

Grito clásico del juego de las escondidas cuando encontrás a alguien y lo mandás al frente. En la calle se usa igual, para señalar que te pescaron justo en el acto o que te descubrieron una avivada. Es medio en joda, medio acusación, y queda perfecto para quemar a un amigo sin ponerse pesado.

"¡Piedra libre, Juan! Te vi guardarte las papas del asado en un tupper y hacerte el boludo como si nadie mirara."

Tratar de piojo resucitado

Se dice cuando alguien, apenas mejora un poquito su situación, se agranda y empieza a hacerse el fino. Como que se le subió el humo a la cabeza y ahora mira a todos por arriba del hombro. Va de la mano con la idea de nuevo rico, pero en versión bien de barrio y con mala leche.

"Desde que pegó un laburito en la muni, anda tratando de piojo resucitado, se compra ropa cara y en el kiosco del barrio ni te registra."

Hielo en el bolsillo

Se le dice a alguien que es re tacaño, de esos que no largan un peso ni aunque se esté prendiendo fuego el rancho. La idea es que tiene la billetera congelada, como si el bolsillo fuera un freezer y la plata quedara pegada al hielo. Sirve para cargarlo con humor, pero pica.

"Che, no le pidas a Facu que ponga para la pizza, tiene hielo en el bolsillo y encima te cuenta las aceitunas una por una, qué personaje."

Dejarla picando

Se dice cuando alguien te deja servida una oportunidad clarísima para rematar con un chiste, una respuesta rápida o un comentario con maldad simpática. Viene del fútbol, como cuando la pelota queda picando en el área y solo falta empujarla. Ideal para descansos, chicanas y esas réplicas que salen solas.

"El loco tiró: “yo cocino re sano” mientras se bajaba una docena de empanadas y me la dejó picando. Le dije: Dale, nutricionista de kiosco, pasame otra."

Andar como guanaco

Se dice de alguien que va por la vida medio colgado, distraído y sin registrar mucho lo que pasa alrededor. Como si estuviera en la suya, mirando al horizonte y reaccionando tarde a todo. En Neuquén y la Patagonia suena bien campero, con esa imagen del guanaco ahí, tranqui, pero vos quedando como un despistado.

"Dale, loco, te hablé tres veces y seguís mirando para cualquier lado. Estás andando como guanaco, así no llegamos ni a la esquina."

Hacerla corta

Se dice cuando querés que alguien vaya al grano y deje de dar vueltas. Es como pedir una versión resumida y directa, sin chamuyo ni novela. Sirve para cortar una charla eterna, una explicación larguísima o una decisión que nadie toma. Bien de la Patagonia, con tono medio apurado y cero paciencia.

"Che, hacela corta, ¿venís al asado o te vas a quedar boludeando con el celu toda la noche?"

Estar al horno

Se dice cuando estás en un quilombo y no hay mucha salida, o cuando algo ya pinta feo y te va a caer el reto, la multa o el garrón. Es como admitir que estás medio cocinado y que la cosa viene complicada. Muy de charla cotidiana, con ese dramatismo simpático que le pone sabor.

"Che, ¿y el parcial de mañana? No estudié nada, boludo. Estoy al horno, encima el profe toma justo lo que no leí y me va a hacer puré."

Zumbando como un timbre

Se dice de alguien que está pasadísimo de revoluciones, hiperactivo y sin freno, como si tuviera un motorcito adentro. No para de hablar, moverse o hacer cosas a mil, y contagia esa ansiedad al resto. Suele usarse en tono de broma, medio cargándolo, cuando alguien está re manija por café, mate o nervios.

"El Lucho cayó al laburo zumbando como un timbre, meta hablar y caminar en círculos, y eso que eran las ocho. Se clavó dos mates amargos y quedó re manija, no lo paraba ni el jefe."

Más perdido que colectivo sin freno

Se dice de alguien que está totalmente desorientado, sin idea de por dónde viene la mano. Es como verlo dando vueltas sin rumbo, preguntando cualquier cosa y metiéndose en callejones. En Neuquén suena bien bien de barrio, con ese toque de exageración graciosa que te pinta la escena al toque.

"Che, ¿y Juan? Cayó al cumple con la torta en la mano y terminó en la plaza. Está más perdido que colectivo sin freno buscando la casa de la abuela."

Hacer un pingüino

Se dice cuando alguien se escurre sin hacer ruido para zafar de una responsabilidad o desaparecer de un plan sin dar explicaciones. Es el típico que espera el momento justo, se hace el boludo y sale patinando como si nada, dejando el quilombo para el resto. Muy de vivo, muy de caradura, y sí, tiene su encanto.

"En el asado, cuando tocó lavar los platos, el Juan se hizo un pingüino y se borró al toque. Después cayó con una birra como si no hubiera pasado nada, alto cara dura."

Hacerle la segunda

Se dice cuando alguien te acompaña y te banca en una situación, te sigue la corriente o te ayuda a que algo salga bien. Puede ser desde ir con vos a un plan medio incómodo hasta cubrirte si metés una excusa. Es como tener un cómplice buena onda. Ojo, no siempre es turbio, a veces es puro aguante.

"Che, hoy caigo a cenar con mis suegros y me van a re fichar, ¿me hacés la segunda y venís? Así no quedo solo en el interrogatorio y zafamos con un postre."

Hacerse el boludo

Se dice cuando alguien se hace el desentendido a propósito, como si no entendiera nada, para zafar de una responsabilidad o no meterse. No es que sea inocente, es que se hace el gil y listo. Muy de charla cotidiana, con tonito medio cargoso. Y sí, a veces dan ganas de sacudirlo un poquito.

"Che, Juan, dejá de hacerte el boludo, si vos viste quién dejó la parrilla hecha un desastre. Dale, agarrá la esponja y no te me hagas el distraído."

Estar vileando

Se usa para decir que alguien está boludeando, vagueando o matando el tiempo cuando tendría que estar haciendo algo útil. Va con ese tono de reto cariñoso, tipo cuando ves a tu amigo tirado con el mate y el celu mientras el laburo se acumula. No es gravísimo, pero te deja en evidencia.

"Dale, loco, dejá de vilear con el celu y vení a darme una mano con la mudanza, que después nos tomamos unos mates tranqui."

Pintar el mono

Se dice cuando alguien está boludeando, haciendo payasadas o perdiendo el tiempo en vez de ponerse las pilas. Es como verlo ahí, haciendo el show al pedo, mientras el resto labura o espera. Suele ir con tono de reto, medio en broma, para cortarle el circo y que se ponga a hacer algo útil.

"Dale, dejá de pintar el mono y vení a dar una mano, que el asado se enfría y el fuego no se prende solo, che."

Estar en otra

Se dice de alguien que está distraído, colgado o metido en su mundo, como si la película de alrededor no fuera con él. Puede ser porque está pensando en cualquiera, porque anda en modo zen o porque directamente no registra. En Argentina se usa un montón y queda perfecto para el que vive en Narnia un rato.

"Che, mirá a Juana en la facu, siempre está en otra. Le pregunté si venía al parcial y me contestó sobre el horóscopo, ni bola."
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