Se dice cuando alguien está a mil, apurado y yendo de acá para allá sin parar, como si viviera corriendo una carrera. Sirve para hablar de días caóticos, laburo acumulado o mil mandados juntos. Es bien de charla cotidiana, de esas que tirás para justificar que no te da la vida. Y sí, cansa solo escucharlo.
Se dice cuando estás a las apuradas todo el día, yendo y viniendo sin parar, como si vivieras corriendo detrás de mil cosas a la vez. Es ese modo supervivencia de laburo, trámites, familia y quilombos varios, donde no te da el aire ni para un mate. Muy de andar con la agenda explotada.
Se dice cuando alguien va todo el día a las apuradas, corriendo de un lado a otro, sin un segundo para respirar. Es esa vida de agenda explotada, mil mandados y cero pausa. En Corrientes suena re natural, sobre todo cuando ni para unos mates te da. Un clásico del estrés cotidiano, pero bien criollo.