Expresión muy usada cuando decidís acompañar a alguien en un plan, cita o travesura, bancándolo para que no quede solo o para que todo salga más redondo. Puede ser desde ir de wingman en una salida medio turbia hasta cubrirlo frente a la familia. Es como ser el socio leal del quilombo, y la verdad tiene su encanto.

"Che, el Mati va a encarar a la piba que le gusta en el boliche, hacéle la segunda así no queda colgado como un salame en la barra."

Se dice cuando sigues el rollo a alguien y le apoyas en lo que sea, ya sea una idea loca o una excusa regulera. Es como ser su cómplice, su escudero o el colega que dice: venga, yo te cubro. Puede ser por amistad o por puro cachondeo, y a veces implica meterse en un lío.

"Mi colega dijo que iba a colarse en la mascletà con un chaleco reflectante y me pidió que le hiciera la segunda. Total, acabé yo también saludando al segurata como si currara allí."

Se dice cuando le sigues el rollo a alguien y le apoyas en lo que sea, aunque sea una excusa cutre o una historia inventada. Es como hacer de cómplice y no dejarle vendido delante de los demás. Puede ser por amistad, por evitar un marrón o por puro cachondeo. A veces sale caro, pero qué le vamos a hacer.

"Mi colega dijo que estaba malísimo para no ir a currar y me pidió que lo confirmara. Pues nada, le hice la segunda y hasta le llevé una sopa al jefe, para que colara."

Se dice cuando le sigues el rollo a alguien y lo apoyas en su plan, aunque sea medio absurdo o termine en desastre. Es como ser su cómplice de confianza: le cubres, le haces paro y no lo dejas solo en la pena. En Monterrey se oye mucho entre compas, sobre todo cuando toca improvisar y salir del apuro.

"El Rafa dijo que iba a cantarle serenata a su ex a las 3 a.m. y me pidió que le hiciera la segunda. Ahí me ves, cargando la bocina y cuidando que no saliera el vecino bien bravo."

Se dice cuando le sigues el rollo a alguien y le apoyas la idea, aunque sea una locura o un plan improvisado. Es como hacer de cómplice, darle cuerda y no cortarle el punto. En Tenerife se oye mucho en planes de última hora, cuando uno propone y tú te apuntas sin pensarlo demasiado.

"El Yeray dijo de ir a tomar algo y acabamos en La Laguna de guachinche en guachinche. Yo le hice la segunda y ahora estoy cenando carne fiesta con tres cervezas de más."

Se dice cuando apoyas a alguien y le sigues el rollo, normalmente para que quede bien o para que su plan salga adelante. Puede ser algo inocente, como darle la razón en una conversación, o más pillo, como hacer de coartada en un lío. Vamos, ser su cómplice de turno, para bien o para mal.

"Tío, el Dani se ha inventado que estaba en el gym y me pide que le haga la segunda si llama su madre. Vale, pero como me meta en un marrón, que luego no llore."

Se dice cuando alguien te acompaña y te banca en una situación, te sigue la corriente o te ayuda a que algo salga bien. Puede ser desde ir con vos a un plan medio incómodo hasta cubrirte si metés una excusa. Es como tener un cómplice buena onda. Ojo, no siempre es turbio, a veces es puro aguante.

"Che, hoy caigo a cenar con mis suegros y me van a re fichar, ¿me hacés la segunda y venís? Así no quedo solo en el interrogatorio y zafamos con un postre."

Expresión bien santiagueña para decir que acompañás a alguien en un plan, le hacés de cómplice y no lo dejás solo en la movida. Puede ser algo tranqui o medio turbio, pero la idea es bancar la parada. Es como decir yo te sigo en esta locura, aunque después terminemos explicando todo en la comisaría.

"El Lucho quiere colarse en la fiesta de la Yanina en el barrio, ¿le hacemos la segunda o nos quedamos tomando vino en la vereda como buenos santiagueños?"

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