Expresión muy usada cuando decidís acompañar a alguien en un plan, cita o travesura, bancándolo para que no quede solo o para que todo salga más redondo. Puede ser desde ir de wingman en una salida medio turbia hasta cubrirlo frente a la familia. Es como ser el socio leal del quilombo, y la verdad tiene su encanto.
Se dice cuando sigues el rollo a alguien y le apoyas en lo que sea, ya sea una idea loca o una excusa regulera. Es como ser su cómplice, su escudero o el colega que dice: venga, yo te cubro. Puede ser por amistad o por puro cachondeo, y a veces implica meterse en un lío.
Se dice cuando le sigues el rollo a alguien y le apoyas en lo que sea, aunque sea una excusa cutre o una historia inventada. Es como hacer de cómplice y no dejarle vendido delante de los demás. Puede ser por amistad, por evitar un marrón o por puro cachondeo. A veces sale caro, pero qué le vamos a hacer.
Se dice cuando le sigues el rollo a alguien y lo apoyas en su plan, aunque sea medio absurdo o termine en desastre. Es como ser su cómplice de confianza: le cubres, le haces paro y no lo dejas solo en la pena. En Monterrey se oye mucho entre compas, sobre todo cuando toca improvisar y salir del apuro.
Se dice cuando le sigues el rollo a alguien y le apoyas la idea, aunque sea una locura o un plan improvisado. Es como hacer de cómplice, darle cuerda y no cortarle el punto. En Tenerife se oye mucho en planes de última hora, cuando uno propone y tú te apuntas sin pensarlo demasiado.
Se dice cuando apoyas a alguien y le sigues el rollo, normalmente para que quede bien o para que su plan salga adelante. Puede ser algo inocente, como darle la razón en una conversación, o más pillo, como hacer de coartada en un lío. Vamos, ser su cómplice de turno, para bien o para mal.
Se dice cuando alguien te acompaña y te banca en una situación, te sigue la corriente o te ayuda a que algo salga bien. Puede ser desde ir con vos a un plan medio incómodo hasta cubrirte si metés una excusa. Es como tener un cómplice buena onda. Ojo, no siempre es turbio, a veces es puro aguante.
Expresión bien santiagueña para decir que acompañás a alguien en un plan, le hacés de cómplice y no lo dejás solo en la movida. Puede ser algo tranqui o medio turbio, pero la idea es bancar la parada. Es como decir yo te sigo en esta locura, aunque después terminemos explicando todo en la comisaría.