Seguir dando batalla

Se dice cuando alguien, algo o una situación sigue aguantando y funcionando pese a los golpes, los años o los quilombos. Es como decir que todavía tiene cuerda y no se rinde, aunque esté medio hecho bolsa. Muy de charla cotidiana, para personas, laburos, autos o hasta una compu vieja. Y sí, tiene su épica.

"Che, el Mati con esa bici toda oxidada sigue dando batalla, se manda al laburo igual y encima llega antes que el bondi."

Estás hecho un zapallo

Se le dice a alguien cuando está medio boludo, distraído o haciendo cualquiera, como si tuviera la cabeza hueca. No suele ser un insulto heavy, más bien una cargada con confianza, de esas que te tiran tus amigos cuando te mandás una y quedás pagando. Ideal para retar con humor sin pudrirla.

"Che, Lucas, ¿otra vez dejaste las llaves adentro y saliste igual? Estás hecho un zapallo, hermano, vení que te abro."

Estar hecho percha

Se dice cuando estás reventado, sin energía, como si te hubieran pasado por arriba. Vale para cansancio físico, resaca o un día de laburo que te dejó en modo zombie. Es bien rioplatense y suena fuertecito, pero cero drama. Ideal para admitir que hoy no das más y solo querés cama.

"Ayer laburé doce horas, después fui a un cumple y encima me clavé dos birras. Hoy estoy hecho percha, no me pidas ni que saque la basura."

Gurí

En Entre Ríos y buena parte del Litoral, gurí es la forma clásica de decir niño o pibe, a veces también un adolescente. Suena cercano y familiar, como cuando hablás del hijo, el sobrino o el vecinito del barrio. Es re de campo y de pueblo, y queda simpático sin ponerse cursi.

"Che, ¿dónde se metió el gurí? Hace un rato estaba en el potrero y ahora aparece con la pelota pinchada y barro hasta en las orejas."

Estar en la lona

Se dice cuando estás sin un mango, re seco, con la billetera en modo desierto. Es estar fundido, sin plata ni para lo básico, y a veces también medio hecho bolsa en general. En Entre Ríos se usa mucho para bajar a tierra la situación sin drama, con humor y resignación.

"Che, hoy no cuenten conmigo. Estoy en la lona mal, cobro recién el lunes y ahora mismo no me alcanza ni para el bondi, menos para unas birras."

Estar hecho un gurí

En Entre Ríos y el Litoral, gurí es un nene. Estar hecho un gurí se dice cuando alguien anda como chico chico: inquieto, acelerado, con energía de sobra y cero paciencia. Puede ser por emoción, ansiedad o porque le pintó el manijeo. No es insulto, más bien una cargada cariñosa.

"Desde que te confirmaron el viaje no parás de dar vueltas por la casa. Bajá un cambio, loco, estás hecho un gurí y recién es martes."

Arre con la que barre

Expresión bien criolla para meterle manija a algo que arranca con todo. Es como decir: dale, a fondo, sin miedo y que se venga lo que se tenga que venir. Se usa para apurar, entusiasmar o celebrar que la cosa se pone picante. Suena a campo, a mate y a ganas de quilombo del bueno.

"Arrancó el torneo de truco y el Negro ya tiró un retruco de la nada. Yo miré la mesa, me acomodé la gorra y largué: arre con la que barre, hoy se pudre."

Hacerse el pelotazo

Se dice cuando alguien se agranda y se hace el importante, como si fuera un crack, pero en realidad está vendiendo humo. Va de fanfarronear, tirar chapa y querer impresionar con cosas prestadas o medio inventadas. En Entre Ríos lo escuchás y ya sabés que están hablando de un chamuyero con ego grande.

"Mirá a Juan haciéndose el pelotazo con el auto “nuevo”, si ayer lo vi pidiendo que lo alcancen en la moto porque no tenía ni para el bondi."

Quemar el rancho

Se dice cuando alguien se descontrola y arma alto quilombo en una fiesta o juntada, dejando a todo el mundo mirando. Puede ser por ponerse pesado, hablar de más, hacer papelones o chamuyar a cualquiera que se cruce. Vamos, que en vez de pasar desapercibido, prende fuego el ambiente y se roba el show para mal.

"Anoche Juan quemó el rancho en el cumple de Mariana: se subió a bailar arriba de la mesa, tiró un vaso y encima andaba chamuyando hasta al gato. Un desastre, boludo."

Estar al pedo

Se dice cuando estás sin nada que hacer, sin planes y medio tirado, como esperando que la vida te tire una misión. Puede ser porque tenés tiempo libre o porque estás al cuete en el laburo y no te dan ni una tarea. Es bien rioplatense y suena re cotidiano. Ojo, a veces lleva un toque de queja.

"Che, pintó tarde eterna. Estoy al pedo en casa, ya cebé tres mates y hasta ordené los cajones. ¿Vamos al parque a boludear un rato o qué?"

Cachito

En Entre Ríos, cachito puede ser el clásico pedacito de algo, pero también se usa como apodo cariñoso para un pibe, alguien más chico, o el que recién arranca en un grupo o en una actividad. No es insulto, va con ternura y un toque de chicana suave, como diciendo: vení, aprendé y no te hagas el canchero.

"Dale, cachito, dejá el celu un toque y venite al río, que hoy te enseñamos a tirar la caña sin hacer un enchastre."

Vivir de boliche en boliche

Se dice de quien se la pasa de joda, saltando de un boliche a otro, viviendo la noche como si fuera un deporte. Implica salir seguido, trasnochar y gastar la suela entre tragos, música y afters. No es precisamente un plan saludable, pero tiene ese aire de libertad fiestera que a más de uno le encanta.

"El Fede arrancó en el boliche del centro, terminó en un after en la costanera y hoy cayó a laburar con lentes. Vive de boliche en boliche, no hay con qué darle."

Estar a full vida

Se dice cuando alguien está a tope y viviendo como si no hubiera mañana: sale, viaja, labura, se prende a todos los planes y no afloja ni un segundo. Es como estar en modo turbo, pero con buena onda y cero drama. Muy de decirlo en joda cuando ves a alguien que no para nunca.

"Che, Nico está a full vida: anoche boliche, hoy asado, mañana ruta y encima sube historias como si tuviera batería infinita."

Cacho

En Entre Ríos, Cacho se usa como apodo comodín para un tipo cualquiera, sobre todo si no sabés su nombre o ni te acordás. Es como decir ese flaco, el loco o el fulano. No es insulto, más bien suena familiar y medio en chiste. Ideal para el vecino que siempre aparece de la nada.

"Che, ahí viene Cacho con una bolsa de alfajores. No tengo idea cómo se llama, pero cae siempre justo cuando pinta mate y algo dulce."

Jugar al timbre

Dicho bien entrerriano para la travesura de gurises que van casa por casa, tocan el timbre y salen disparando antes de que les abran. Es el clásico “timbre y fuga” de toda la vida, pero dicho a la manera local. Inocente, molesto y bastante gracioso cuando no te toca a vos.

"Ayer a la siesta, unos gurises se pusieron a jugar al timbre en la cuadra y salieron rajando cuando don Raúl abrió con cara de pocos amigos."

No me pongás mosqueta

Se dice para frenar a alguien cuando empieza a dar vueltas, a poner peros o a complicar algo al pedo. Es como: no me vengas con excusas, no me la hagas difícil y hacelo simple. Muy de charla cotidiana, sobre todo cuando pedís un favor o prestás algo y no querés drama. Corta la bocha.

"Dale, te hago la gauchada y te llevo al laburo, pero no me pongás mosqueta: salimos a las ocho clavadas y sin vueltas, ¿tamo?"

Mandarse una polenta

En Entre Ríos se dice mandarse una polenta cuando alguien hace algo muy loco, exagerado o totalmente fuera de control, casi siempre en joda y con desparpajo. Puede ser una fiesta desmadrada, una compra absurda o una decisión impulsiva que después capaz ni se acuerda bien. Es como mandarse cualquiera, pero con sello bien entrerriano.

"Nos juntamos a tomar unos mates tranqui y al final nos mandamos una polenta, terminamos en el río a las cinco de la mañana cantando cumbia con los pescadores."

Dar la posta

Se usa cuando alguien te dice la verdad posta, sin chamuyo ni vueltas, o te tira la data clave para entender qué pasó. Es como decirte la posta de la posta: lo real, lo que vale. Muy de charla entre amigos, cuando querés que te hablen claro y sin maquillaje. Y sí, a veces duele, pero se agradece.

"Che, Juan me dio la posta de la fiesta: quién se peleó, quién desapareció y por qué terminó cayendo la policía. Yo quedé helado, boludo."

Sacar el cuchillo

Se dice cuando alguien se pone picante y entra a discutir con todo, sin filtro y con ganas de pelearla hasta el final. No es que vaya a sacar un arma de verdad, es más bien que se planta, se calienta y empieza a tirar argumentos como si fueran puntazos. Ideal para debates de fútbol, política o cualquier boludez.

"En el asado dijeron que el mate va con azúcar y el Negro sacó el cuchillo al toque, se armó alto quilombo en la mesa."

Estar frito como chicharrón

Se usa cuando estás reventado de cansancio, sin batería y con cero ganas de hacer nada. Es como decir que quedaste hecho bolsa después de laburar, estudiar o pegarte una joda larga. La gracia es la comparación con el chicharrón, bien frito y crujiente, que ya no da más. Bien de campo y bien gráfica.

"Me clavé doce horas de laburo y después el asado con los pibes, quedé frito como chicharrón. Si me hablás, te contesto mañana."

Estar manija

Se dice de alguien que está re cebado, ansioso o acelerado por algo, como con la cabeza a mil y cero paciencia. Puede ser por emoción, por nervios o por manija pura de esperar un plan, un recital o una noticia. Muy de Argentina, y en Entre Ríos se escucha un montón cuando alguien no afloja.

"Mirá al Facu, no para de hablar y ya se puso la remera del show. Está manija mal porque hoy tocan Los Palmeras y cae medio pueblo a la plaza."

Andar como el tatú

Se dice de alguien que anda medio perdido, despistado o sin rumbo, como si fuera dando vueltas sin entender bien qué pasa. Es esa persona que va por la vida en piloto automático, chocándose con todo y preguntando lo obvio. Bien de campo y bien entrerriano, con el tatú de referencia y los pajonales de fondo.

"Dejalo al Cacho nomás, anda como el tatú desde que le subieron el boleto del bondi y no entiende ni dónde se toma."

Casarse hasta los bultos

Se dice de alguien que se engancha fuerte y rapidísimo, como si ya estuviera casado, aunque apenas conoce a la persona o la idea. También vale para cuando te obsesionás con un plan medio flojo y lo defendés a muerte. Es una forma bien entrerriana de decir que te embalaste mal y sin frenos.

"El Nico se casó hasta los bultos con la piba que vio dos veces y ya anda diciendo que se mudan juntos, re manija."

Chivarse

En Entre Ríos se usa chivarse para decir que alguien se enoja, se calienta o se pone de mal humor por algo que pasó. No tiene que ser un drama enorme, puede ser por una pavada, pero la persona queda cruzada y con cara de pocos amigos. Es como cuando te agarran medio sensible y saltás a la mínima, aunque después se te pase.

"No te chives, che, si el asado se quemó un poco nomás, tiramos más carne a la parrilla y listo, no da ponerse así de denso por una boludez."

Andar como sapo en cancha de bochas

Se dice de alguien que está re fuera de lugar, incómodo o desubicado, como si no pegara ni con moco en esa situación. La imagen es bien criolla: un sapo en una cancha de bochas no sabe qué hacer y estorba más de lo que ayuda. Ideal para describir cuando te metés donde no es y se nota.

"En la reunión de la empresa, Juan cayó con bermudas y ojotas y se quedó callado todo el rato, andaba como sapo en cancha de bochas."

Estar en la misa

Se dice cuando alguien está en cualquiera menos en la conversación. Está colgado, distraído o en modo piloto automático, como si tuviera la cabeza en otro planeta. En Entre Ríos y alrededores suena bien de barrio y medio en chiste, para marcar que el otro no cazó una o viene lento de reflejos.

"Che Juan, te mandé tres audios y ni mu. En la juntada estabas en la misa mal, te hablábamos y mirabas el techo como si nada."

Tomar la línea

Se usa cuando alguien se mete en una charla o en una situación de golpe, sin que lo llamen, como colándose en el plan. La imagen viene de agarrar una línea de colectivo y subirse sin pensarlo mucho. Suele llevar un toque de burla, tipo: mirá quién apareció opinando como si fuera parte del equipo.

"Estábamos tranqui hablando del partido y cayó Juan, tomó la línea y se puso a tirar data como si fuera el DT. Encima ni vio el primer tiempo, qué caradura."

Andar como mono con navaja

Se dice de alguien que anda descontrolado, haciendo cagadas o metiéndose en líos porque no mide las consecuencias. Va de acá para allá con una energía peligrosa, como si tuviera algo en las manos que no sabe usar. Sirve para retar con humor cuando alguien se manda una tras otra. Y sí, la imagen es bastante gráfica.

"Che, dejá el taladro, loco. Estás agujereando la pared sin mirar y ya rompiste dos cables. Andás como mono con navaja, después no llores cuando salte la térmica."

Echar un siestón

Se dice cuando te pegás una siesta enorme, de esas que no son un ratito sino un apagón total. Te dormís después de comer y te levantás desorientado, sin saber si es de mañana, de tarde o qué año corre. Muy de sobremesa, calorcito y panza llena. Una belleza, pero te deja re perdido.

"Che, me clavé un siestón después del asado y me desperté todo confundido, buscando el mate y preguntando si ya era lunes."

Irse de chongueo

Se dice cuando salís de joda con la idea de levantar un chongo o una chonga, o sea, buscar algo casual sin ponerse serio. Es ir al boliche, al bar o a donde pinte con el radar prendido, medio en plan chamuyo y risas. No garantiza nada, pero la intención está clarita.

"Dale, cortá de hacerte el santo y venite, hoy nos vamos de chongueo al boliche, capaz ligás un chongo y te olvidás del ex."

Hacerse el argentino

Se dice cuando alguien se hace el desentendido a propósito, como si no supiera nada o estuviera en modo boludo, pero en realidad la tiene clarísima. Es la típica jugada para zafar, no quedar pegado o que otro se coma el garrón. Suena medio cargoso, pero en Entre Ríos se escucha y queda re gráfico.

"Le preguntamos a Juani quién se afanó los bizcochos y se hizo el argentino: ¿Bizcochos? Ni idea, yo recién caigo, y tenía la bolsa escondida atrás del sillón."

Estar al mármol

Se dice cuando hace un frío que te deja duro, tieso y medio paspado, como si fueras una estatua de mármol. Vale para personas, pero también para describir el clima o una mañana helada. Es bien de Entre Ríos y suena a invierno bravo, de esos que te cortan la cara y te apagan el mate.

"Che, no te hagás el canchero y ponete la campera, que hoy en la costanera está al mármol y se te congela hasta el mate."

Dale gas

Se dice para apurar o motivar a alguien a que le meta pata y no se quede dudando. Es como decirle “dale, arrancá ya” o “mandale sin miedo”, con esa vibra de acelerar a fondo. Sirve para laburo, planes, deporte o lo que sea. Cortita, directa y bien de empuje.

"Dale gas, loco, dejá de mirar el celu y prendé el fuego de una vez, que cae la barra y el asado todavía está en modo crudo."

Tomar un fino

En Entre Ríos se usa para decir que alguien se toma un recreo con mate de por medio, casi siempre en plena jornada o después de morfar. Es ese ratito sagrado para aflojar la cabeza, chusmear un poco y patear las obligaciones unos minutos. Y la verdad, sin ese fino la tarde se hace eterna y pesadísima.

"Che loco, ya me fumé tres reuniones seguidas, cortemos un toque y vamos a tomar un fino con unos bizcochitos así no me explota la cabeza."

Mandarse la gran teoría

Se dice cuando alguien se larga a explicar algo como si fuera un crack, pero en realidad está medio chamuyando o no tiene mucha idea. Lo cuenta con una seguridad tremenda, mete datos inventados y te arma un discurso larguísimo que casi te convence. Muy de juntada, asado o sobremesa, cuando aparece el filósofo de turno.

"En la previa, el Nico se mandó la gran teoría de por qué el mate te hace más inteligente y terminó dando cátedra con el termo en la mano, todos escuchando como si fuera científico."

Tocar el bombo

Se usa para decir que alguien está dando la lata a lo grande, haciendo ruido o insistiendo con un tema hasta cansar. Como el que no para de golpear el bombo y te taladra la cabeza. Puede ser por armar lío, por exagerar o por ponerse pesado con algo que a nadie le importa tanto.

"Che, aflojá con tocar el bombo con el asado del domingo, ya te escuchamos veinte veces y ni compraste el carbón, chamuyero."

Sangrín

Apodo cariñoso para el que se pone rojo al toque cuando le da vergüenza o lo mandan al frente. Es ese amigo que con una mirada ya parece tomate en pleno verano. Se usa en joda, sin mala leche, para pinchar un poquito y reírse del momento. Si te dicen sangrín, ya sabés que te delató la cara.

"En el asado le gritaron que cante una y el Pedro se puso sangrín al toque, rojo fuego. Dale, sangrín, no te hagas el misterioso y largá el brindis."

Estar hecho un croto

Se dice de alguien que anda hecho bolsa, desaliñado y con pinta de linyera, como si hubiera dormido en una plaza. A veces se usa con bronca porque la persona tiene guita, pero igual cae con la ropa toda rota o mugrienta. Es bien rioplatense y bastante despectivo, pero pega justo.

"¿Viste al Charly? Cobra re bien y cae igual hecho un croto, todo despeinado y con la remera manchada. Encima pide birra como si no tuviera un mango."

Hacer rancho

Se dice cuando alguien se te instala en un lugar como si fuera su casa, se acomoda, se queda horas y ya hasta opina dónde va el sillón. Puede ser en tu casa, en el laburo o donde pinte. Va con tono medio en chiste, medio queja, tipo: ya te armó campamento y no se va más.

"Cayó a tomar un mate y ya hace rancho en el sillón, con el control, la manta y encima pide que le suban el volumen."

Armar bardo

Se dice cuando alguien provoca quilombo: empieza una discusión, un escándalo o un lío que se va de las manos. Vale para peleas, griterío, drama innecesario o cuando uno prende fuego el ambiente y después se hace el boludo. Muy de Argentina, y en Entre Ríos se escucha un montón.

"Che, en el boliche el Juani se puso pesado, armó bardo con el patova y terminamos todos afuera, con la birra en la mano y cara de ¿qué pasó?"

Traer flojera

Se dice cuando andás con una paja tremenda y no te da el cuero ni para lo mínimo. No es solo estar cansado, es tener el modo ahorro activado y esquivar cualquier cosa que huela a esfuerzo. Ideal para esos días en que el mate te mira y vos igual decís: hoy no hago ni el intento.

"Che, iba a estudiar, pero hoy traigo flojera mal. Me quedé cebando mate y mirando el techo como si fuera una serie."

Puenteando

Se dice cuando alguien se arma un finde largo haciendo “puente”, o sea, se toma uno o dos días pegados a un feriado para estirar el descanso. Puede ser con permiso, con caradurez o con un poquito de ambas. En Entre Ríos suele venir con plan de río, pesca y mate, como corresponde.

"Che, el Colo está puenteando de nuevo: se pidió el viernes y cayó al Paraná con la caña, el mate y cero culpa, mientras nosotros clavados en la oficina."

Quesear

Verbo bien de joda para cuando alguien se pone re intenso con algo o alguien, tipo fan total, empalagoso y todo. Es como derretirse de amor o de emoción, pero en versión queso caliente, chorreando. Se usa para cargar a quien se pasa de tierno, de admirador o de enamorado. Y sí, da un poquito de cringe.

"Dejá de quesear con tu perro, gurí, que le hablás como bebé y en dos minutos ya le hiciste un Instagram."

Estar al pedo como oreja de sordo

Se dice cuando estás al pedo, sin nada útil que hacer, dando vueltas como trompo y matando el tiempo. Es el típico estado post siesta o post asado, cuando la agenda está en blanco y la motivación también. La comparación con la oreja de sordo remata la idea de inutilidad total, y sí, es bastante gráfica.

"Che, hoy estoy al pedo como oreja de sordo. Si querés, te doy una mano en la quinta, porque si me quedo en casa me duermo arriba del sillón."

Estar a full bombonazo

Se dice cuando alguien está con toda la pila y en modo buena onda, como si le hubieran enchufado un cargador. Va con energía, chistes y ganas de socializar, y encima contagia al resto. Mezcla el “a full” bien argentino con “bombonazo” para remarcar que viene dulce y potente.

"Che, cayó Agus y está a full bombonazo, ya armó ronda de fernet, puso cumbia y nos tiene a todos bailando como si fuera sábado eterno."

Matar al bicho

En Entre Ríos se dice cuando te clavás una bebida, casi siempre una birra o un vinito, para sacarte la sed y bajar un cambio. Es ese trago salvador después del calor, del laburo o de andar a las corridas. No es ponerse en pedo, es refrescarse y quedar en modo humano otra vez.

"Salí del laburo hecho sopa, me senté en la galería y me maté al bicho con una birra helada, ventilador a fondo y cero ganas de hablar."

Dar al dope

Se dice cuando alguien está al pedo, boludeando o haciendo algo sin ningún sentido, como para matar el tiempo. También vale para cuando te ven dando vueltas sin rumbo, metiéndole energía a una pavada. Es bien rioplatense y suena a reto con cariño, tipo: dale, ponete las pilas de una vez.

"Che, dejate de dar al dope con el celu y venite, que el río está planchado y los dorados no se van a pescar solos, gurí."

Estar jugado

Se dice cuando alguien está al límite, sin margen de maniobra, como que ya se la jugó toda y quedó expuesto. Si sale mal, se pudre y no hay plan B. También vale para cuando te metiste en algo medio arriesgado y estás jugándotela fuerte. Muy de charla rioplatense, bien de estar con el agua al cuello.

"Mirá, Juan, me patiné la guita en el truco y ahora estoy jugado, no me queda ni para el bondi y encima me esperan en casa."

Juerga

Se dice cuando hay una fiesta con descontrol del bueno, de esas que arrancan tranqui y terminan con música al palo, risas y gente cayendo tarde a casa. Es sinónimo de parranda, farra o salir de joda. No siempre es salvaje, pero si alguien avisa que hay juerga, ya sabés que pinta largo.

"Che, hoy pinta juerga en lo de Juan, caé con unas birras y algo pa' picar, que después terminamos bailando chamamé y cantando como si fuera carnaval."

Estás hecho un relámpago

Se le dice a alguien que va rapidísimo, que no para quieto y hace las cosas a toda velocidad, como si tuviera un motorcito. Sirve tanto para correr de un lado a otro como para laburar o pensar en modo turbo. Es un elogio con tono de asombro, bien de charla cotidiana.

"Che, Juan, ¿ya dejaste el rancho impecable y encima hiciste las compras? Estás hecho un relámpago, boludo, no te sigue ni el perro."
Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!