En Entre Ríos, Cacho se usa como apodo comodín para un tipo cualquiera, sobre todo si no sabés su nombre o ni te acordás. Es como decir ese flaco, el loco o el fulano. No es insulto, más bien suena familiar y medio en chiste. Ideal para el vecino que siempre aparece de la nada.
En Chile, un cacho es un problema, un culebrón o una pega latera que te cae encima y nadie quiere agarrar. También se usa para hablar de una persona o situación que da pura lata y te complica la vida. Es como decir "qué paja", pero con más sabor a enredo. Y sí, siempre aparece cuando andas apurado.
En Mendoza se usa cacho para hablar de algo muy grande, exagerado o que se fue al carajo en tamaño o intensidad. Puede ser un cacho de montaña, un cacho de hambre o un cacho de quilombo. Es como remarcar que algo no es normalito, sino que se pasó de rosca, y la verdad es que suena bastante pintoresco.
En Buenos Aires, cacho se usa para pedir o señalar una porción o un pedazo de algo: un cacho de pizza, un cacho de torta, un cacho de pan. A veces también significa un rato o un poquito, tipo esperá un cacho. Puede ser chico o enorme, depende de la cara dura del que lo pide.
En Tucumán, cacho se usa para hablar del auto, normalmente el propio, con tono de cariño y también medio en chiste, como diciendo que es un cacharro pero igual te salva. No es un término formal ni nada, es bien de charla entre amigos. Si el auto está hecho bolsa, todavía más cacho.