Se usa para decir que alguien está totalmente fuera de lugar, desubicado o que no cacha nada de lo que está pasando. Es como verlo ahí parado sin saber qué hacer ni qué decir, dando pura pena ajena. Es bien chilena la expresión y tiene su gracia porque la imagen del chancho en misa es tan ridícula como gráfica.
Se dice de alguien que está totalmente fuera de lugar, incómodo o desubicado, como si no pintara nada ahí. También vale para cuando alguien se mete en un tema que no maneja y se nota a kilómetros. Es una forma bien gráfica de decir: compa, ubícate un poquito. Y sí, suena feo, pero es efectiva.
Se usa para decir que alguien está totalmente fuera de lugar, incómodo o sin entender nada de lo que pasa a su alrededor. Es como verlo ahí parado, sin cachar una, preguntándose qué hace en ese sitio. Muy típica de Chile, y la verdad es que la imagen del chancho en plena misa tiene su gracia absurda.