Se dice cuando alguien se queda re sorprendido, como congelado, con la boca abierta y cara de ¿qué acaba de pasar?. Suele salir cuando te tiran una noticia inesperada, un chisme heavy o una jugada que no viste venir. Es bien de charla cotidiana, y pinta perfecto ese silencio incómodo de segundos eternos.
"Le conté a mi viejo que aprobé todo con diez y se quedó como plato, mirando el boletín fijo, como si fuera un truco de magia."