Se dice cuando te pegás una siesta enorme, de esas que no son un ratito sino un apagón total. Te dormís después de comer y te levantás desorientado, sin saber si es de mañana, de tarde o qué año corre. Muy de sobremesa, calorcito y panza llena. Una belleza, pero te deja re perdido.
"Che, me clavé un siestón después del asado y me desperté todo confundido, buscando el mate y preguntando si ya era lunes."