Se dice de quien se la pasa de joda, saltando de un boliche a otro, viviendo la noche como si fuera un deporte. Implica salir seguido, trasnochar y gastar la suela entre tragos, música y afters. No es precisamente un plan saludable, pero tiene ese aire de libertad fiestera que a más de uno le encanta.
"El Fede arrancó en el boliche del centro, terminó en un after en la costanera y hoy cayó a laburar con lentes. Vive de boliche en boliche, no hay con qué darle."