Apodo cariñoso para el que se pone rojo al toque cuando le da vergüenza o lo mandan al frente. Es ese amigo que con una mirada ya parece tomate en pleno verano. Se usa en joda, sin mala leche, para pinchar un poquito y reírse del momento. Si te dicen sangrín, ya sabés que te delató la cara.
"En el asado le gritaron que cante una y el Pedro se puso sangrín al toque, rojo fuego. Dale, sangrín, no te hagas el misterioso y largá el brindis."