Se dice cuando alguien se manda una cagada monumental, bien torpe y sin querer, pero tan exagerada que termina siendo un show. Es como meter la pata a lo grande y encima regalarle a todos una anécdota para años. Muy de juntada, de asado y de reírse con cariño del desastre ajeno.
"Che, ¿viste al Tincho en el asado? Se mandó un cúlmine: quiso avivar el fuego con cartón y terminó con la ceja chamuscada y lagrimeando como si fuera una novela."