Se dice cuando estás en un lugar y te tratan como si no existieras, tipo adorno. Hablás, opinás, te movés por ahí, pero nadie te registra y te dejan pagando. Es como ser parte del decorado, un cuadro colgado. Duele un toque, pero también sirve para bardear la situación con humor.
"Fui al asado de mi cuñado, tiré tres chistes y hasta llevé hielo, pero anduve pintado toda la noche, ni me registraron, che."