Expresión muy usada para decir que alguien está totalmente ignorado, como si fuera parte del paisaje y nadie le parara bola. Es como estar ahí de adorno, fuera de la conversación o del plan, sin que nadie te tome en cuenta. Duele un poquito, pero hay que admitir que la frase tiene su gracia cruel.
Se usa para decir que algo o alguien queda perfecto en una situación, como si lo hubieran diseñado a la medida. También vale cuando algo combina brutal o encaja de manera demasiado exacta. Es de esas frases que suenan a calle y a cumplido rápido, tipo: te quedó pintao, chamo.
Se dice cuando alguien o algo destaca un montón, como si estuviera hecho para que lo miren. Va de ser llamativo, diferente, bien plantado o con un estilo que resalta entre la gente. En Puno puede sonar a piropo callejero, de esos que te sueltan cuando vas bien arreglado y no pasas desapercibido.
Se dice cuando alguien va bien vestido y bien arreglado, con pinta de que se miró al espejo diez veces antes de salir. Es el típico que llega oliendo rico, con la ropa planchadita y el corte recién hecho. En la Costa y por Cesar se usa mucho para soltarle el piropo o tirar la pullita con cariño.