Se dice cuando alguien está tan curado que ya no coordina ni el saludo: camina torcido, habla cualquier cosa y anda medio perdido, como si tuviera la cabeza desarmada. No es solo estar alegre, es estar pasado de copas y dando jugo. Suena bien chileno y sirve para reírse del estado sin ponerse pesado.
"Anoche el Carlitos andaba con el tejado chueco, se puso a cantarle a un cono y después se fue en zigzag. Al final lo llevamos casi cargando pa' la casa."