Se suelta cuando algo sale redondo, te libras por los pelos o consigues un éxito que ni tú te creías. Tiene un punto de celebración canalla, como un grito de victoria con mucho arte. Es más de cachondeo que de épica, muy de decirlo con risas y algún bailecito improvisado, y la verdad es que engancha bastante.

"Achilipú, colega, llegué tarde al curro y justo el jefe se había pillado el día libre, hoy me ha mirado la suerte de frente"

Achilipú no tiene un significado literal, viene de una rumba flamenca y se usa como exclamación festiva, muy de cachondeo. Sirve para darle rollo, alegría y un punto gitano y flamenco a lo que dices. Es como un grito de buen rollo que sueltas cuando estás motivado. Y oye, pega con cualquier juerga.

"Niño, hoy cobro, nos vamos de tapeo, luego fiestón y después lo que surja, achilipú que esta noche cerramos el garito"

Interjección muy de juerga flamenca para subir el ánimo cuando la cosa ya está calentita. Se suelta en medio de palmas, cante y cachondeo, como diciendo: venga, más arte, más compás y que reviente la fiesta. No significa nada literal, pero se entiende perfecto. Si lo gritas bien, te crees Camarón un segundo.

"Estábamos en la peña con palmas y una botella rulando, y cuando el cantaor pegó el quejío, saltó uno: Achilipú, y se vino arriba hasta el del bar."

En Cádiz se suelta Achilipú cuando alguien sale del paso con arte, improvisando a lo loco pero con gracia. Es como decir que lo ha apañado en modo chapuza fina, sin mucha técnica pero con un ingenio que te salva el día. Vale para arreglos, excusas o soluciones rápidas. Y sí, tiene su puntito de magia gaditana.

"En la obra se iba a venir abajo el tinglao y Paco, sin despeinarse, soltó Achilipú y lo apañó con dos cuerdas, cinta aislante y un nudo que ni él sabía cómo hizo."

Grito o palabra de cachondeo muy de fiesta, típica para venirse arriba cuando estás bailando o montando el show y te crees el protagonista del garito. Se suelta para animar el ambiente, marcarse un paso con arte o celebrar que vas finísimo. Puede ser puro postureo, pero con gracia entra mejor.

"Llevaba dos rebujitos, me vine arriba, me subí a la silla y solté un Achilipú mientras bailaba como si el DJ me debiera dinero y la peña aplaudía a rabiar."

Interjección muy de cachondeo para rematar una frase cuando te has marcado un comentario sin mucho sentido, o cuando improvisas y te quedas tan ancho. Es como decir: ya está, esto es así porque lo digo yo, y a correr. Se usa con ironía y un puntito absurdo, y por eso hace gracia.

"En el bar me puse a explicar criptomonedas como si fuera experto, mezclé dos palabras en inglés y rematé: achilipú. Mi colega me miró y me dijo: vale, genio, paga tú la ronda."

Interjección granadina para celebrar que has salvado la situación por los pelos con un movimiento rápido y casi imposible. Como cuando se te cae algo y lo cazas al vuelo, o esquivas un desastre en el último segundo. Es ese mini momento de reflejos ninja que te deja con el corazón a mil. Y sí, te vienes arriba.

"Se me iba el móvil directo al suelo, metí el pie como si fuera fútbol sala y lo paré en seco. Mi colega flipando y yo: Achilipú, hoy no pago pantalla, miarma."

Grito o expresión para cuando te entra el arrebato y te vienes arriba sin pensarlo mucho. Es ese momento de euforia en el que dices: a tomar por saco la prudencia, yo me tiro. Se usa en plan broma para justificar una decisión impulsiva, normalmente con risas, fiesta o un puntito de locura. Y sí, suena a magia.

"Nos tomamos dos sangrías y, sin venir a cuento, Carlos se subió a la moto de agua del primo y pegó un grito: Achilipú, que hoy no se hunde nadie."

Interjección festiva y un pelín retro, típica de cachondeo, para rematar una ocurrencia, un bailecito o un momento de vacile. No significa algo súper concreto, es más el sonido del golpe final, como decir “toma” o “ala” con gracia. Queda de lujo en plan verbena, playa o bar con palmas.

"Llevaba toda la tarde haciéndome el despistado en la Barceloneta y, cuando nadie miraba, me marco dos pasos, robo la última aceituna y remato: Achilipú, que aquí manda el bañista."

Interjección andaluza para soltarla cuando algo que pintaba espectacular acaba en chasco o en desastre cutre. Es como decir: vaya tela, menudo fail, pero con guasa y resignación. Se usa mucho para rematar una situación absurda que se cae a pedazos delante de todo el mundo. Y sí, tiene un puntito teatral que engancha.

"El Dani dijo que iba a hacer una paella de concurso y acabó sirviendo arroz pegado con salchichas. Nos miramos, nos dio la risa y soltamos: achilipú, miarma."

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