Se dice cuando le sueltas a alguien una bronca en condiciones y le cantas las verdades a la cara, sin filtro y con mala leche si hace falta. Es ponerle en su sitio, dejarle claro lo que ha hecho mal y que no te va a tomar el pelo. Vamos, el típico momento de: hasta aquí.
Se dice cuando te plantas y le sueltas a alguien lo que piensas, bien clarito y sin rodeos, normalmente para echarle una bronca o ponerle en su sitio. Es como decirle cuatro verdades a la cara, con valor y mala leche si hace falta. Vamos, que se acabó tragar y toca hablar.
Se usa cuando alguien decide enfrentar a otra persona y decirle todas sus verdades de golpe, sin guardarse nada. Es como pasarle factura por todas las cagadas acumuladas, con regaño incluido y cara seria. No siempre es gritos y drama, pero suele ser un momento tenso. Y cuando te las cantan bien cantadas, se te baja el ego rapidito.
Expresión para cuando decides soltar todo tu repertorio de verdades a alguien que se lo merece, ¡sin pelos en la lengua como buen manchego!
Se dice cuando le sueltas a alguien una bronca o unas cuantas verdades bien dichas, sin filtros y sin rodeos. Es ponerle delante lo que está haciendo mal y dejarle claro que ya vale. Suele salir cuando estás hasta arriba y te da igual quedar borde. Duele un poco, pero a veces hace falta.