Se dice cuando alguien anda bien prendido y se emociona de más en una peda o reunión, y empieza a soltar planes bien locos como si ya fuera el mero organizador del evento. Es ese mood de hablar mucho, prometer de todo y creerse el alma de la fiesta. Al día siguiente, puro cuento.
En la Región de Los Lagos se dice cuando alguien se manda una cagada grande, una metida de pata de esas que dejan la embarrada y después no hay cómo arreglarla sin que todos se enteren. Va con tono de reto o de talla, según la confianza. Bien sureño, bien de campo y de puerto.