Expresión burlona usada para hablar del chisme sabroso, el mitote del barrio o el chismecito local. Es como hacerse la tarotista pero en versión vecina metiche, leyendo la vida ajena en vez de las cartas. Y la neta, todos hemos querido nuestra lectura de cartitas del vecindario aunque sea una vez.

"Ya llegué con las doñas a la banqueta, lista para mi lectura de cartitas de qué hizo la comadre en la peda de anoche, porque ese chisme no me lo pierdo por nada."

Se dice cuando abres el tupper en el curro y te toca la sorpresa del día, como si estuvieras echándote las cartas. No sabes si sale gloria bendita o un invento raro de tu madre con textura misteriosa. Tiene ese punto de susto y risa, pero al final te lo comes igual, que pa’ eso es casero.

"En el curro abrí el tupper y me tocó lectura de cartitas: lentejas con atún y un huevo duro flotando. Mis compis flipando y yo, pues nada, pa’ dentro, que esto es Alicante."

Se dice cuando en el grupo de colegas os ponéis en modo detective y empezáis a recopilar capturas, audios y pantallazos para reconstruir el salseo del día. Es como leer el tarot, pero con WhatsApp: quién reaccionó con el corazoncito, quién dejó en visto y quién se hace el loco. Chisme fino y cero pruebas.

"Tía, dejad la lectura de cartitas ya, que lleváis media hora analizando el corazoncito azul del Instagram como si fuera un caso de los Mossos."

En Cádiz se dice con guasa para ese ratito casi sagrado de ir al bar y tragarte el parte sentimental del día. El camarero, que se cree consejero del amor, te suelta chismes, rupturas y ligues como si estuviera echando el tarot, pero con servilletas y café. Y lo mejor es que engancha más que una serie mala.

"Voy al bar de Manolo a por el cafelito y ya me cae la lectura de cartitas: que si la Paqui ha vuelto con el ex, que si el Kiko está en visto y nadie paga la tostada."

Se dice cuando te da el venazo nocturno y te pones a rebuscar chats viejos en el móvil porque no pegas ojo. Vas tirando para arriba, leyendo te quieros, indirectas y dramas de hace mil, como si fuera una novela turca. No arregla nada, pero engancha. Y sí, al final te acuestas más tarde todavía.

"A las tres de la mañana me dio la lectura de cartitas y acabé stalkeando el chat de 2019. Luego al curro con cara de zombie y un cremaet en vena para sobrevivir."

Forma irónica de llamar a ese momento en que te toca tragarte cartas, facturas o avisos del banco y descifrar la letra pequeña sin quedarte sopa. No es tarot ni magia, pero casi, porque acabas interpretando señales y números como si fueran presagios. Se usa para quejarse con humor de papeleo serio y aburrido.

"Hoy me ha tocado lectura de cartitas con el banco y la luz, tres sobres y cero ganas. Al final he salido con más letra pequeña que paciencia, macho."

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