Se usa cuando estás a mil, con todo a tope y sin un segundo para respirar. Puede ser por laburo, estudio o porque te metiste en mil cosas a la vez. Es como ir con el acelerador clavado, siempre apurado y medio al borde del colapso. Muy de decirlo con un mate en la mano.
En Neuquén y parte de la Patagonia se dice cuando alguien anda a las corridas y con lo justo, ya sea de guita o de tiempo. Es ir al límite, sin margen para nada, como viviendo con el tanque en reserva. Sirve para quejarse o para reírse de uno mismo cuando todo te queda ajustadísimo.