Expresión bien chilena para decir que alguien va a toda velocidad o apurado a más no poder, ya sea manejando, corriendo o haciendo cualquier cosa con prisa. Es como ir con el acelerador pegado y cero paciencia. Se usa harto en el norte, con ese tono de advertencia de: bájale un cambio, compadre.
Se dice cuando alguien anda a las corridas, metiéndole a full y sin aflojar, como si tuviera el motor en rojo. Es esa energía de hacer mil cosas de golpe, rápido y medio descontrolado. Muy de charla patagónica, con tonito de che y mate. Y sí, cansa solo de verlo.