En Apurímac se dice de alguien, normalmente un pata con novia o recién enamorado, que anda alborotado, agrandado y con la sonrisa pegada por una nueva conquista. La idea viene del corral: cuando aparece un gallo nuevo, las gallinas se revolucionan y el gallo se cree el rey. Es burla cariñosa, pero bien clarita.
"Desde que está con Juana, Pedro anda caldo de gallo, todo coqueto y agrandado, hasta saluda a la tía del kiosko como si fuera galán de novela."