Se dice cuando la riegas por un descuido bien tonto y bien evitable, sobre todo por olvidar algo importante o hacer una pendejadita que te mete en broncas. Es como un “la cagué” versión Aguascalientes, con sabor local. Ideal para cuando te gana la distracción y luego toca aguantar carrilla.
"No manches, hice un aguascalentazo: salí bien campante y dejé las llaves adentro del carro. Ya valió, ahora a esperar al cerrajero y la carrilla."