Se dice cuando alguien o algo está asquerosito, lleno de tierra, polvo o mugre, como si se hubiera revolcado en la cancha todo el día. Es una forma bien de barrio para soltarle a tu pata que está hecho un desastre y que ya toca una lavada urgente. Duele, pero suele ser verdad.
"Oe, compadre, has salido del fulbito más churre que cancha. Entra a la ducha ya, que estás dejando huella en el piso."