Se le dice a alguien que es terco de campeonato, de esos que se plantan y no hay forma de hacerlos cambiar de idea aunque les expliques con dibujitos. Es como decir cabezota o porfiado, pero con sabor bien serrano. Sirve para retar con cariño o para picar a alguien cuando se pone necio.
"Ya pues, Juanito, deja de discutir por el camino, eres cabeza de chancho y al final igual nos vamos a perder con tu mapa chueco."