Se le dice a alguien que es terco de verdad, de los que se encaprichan y no aflojan ni aunque les muestres pruebas en la cara. Va por el lado de cabezadura y porfiado, como un toro que embiste y no cambia de rumbo. Suele decirse en tono de queja o cargada, y tiene su gracia.
"Che, Mariano es re cabeza de toro, le dijimos mil veces que esa camisa es un espanto y el tipo igual se la pone para salir, ni se inmuta."