En Lima se usa para decir que alguien se va a la bodega o licorería de la esquina a comprar más trago, casi siempre cuando la gente ya está medio achispada y quiere seguir la jarana. Es como desaparecer un ratito para reabastecerse de chelas, ron o lo que caiga. Y aceptémoslo, siempre vuelve alguien más borracho.
En Cusco se usa para hablar de esa persona que no aguanta ni medio segundo con un chisme y sale volando a contárselo a otro. Es como decir que apenas escucha algo jugoso ya está desapareciendo en la esquina para ir de sapo. Es medio chistoso, pero también te deja marcado como el chismoso oficial del barrio.
Se usa cuando alguien dice que solo va a salir tantito, como que nada más va a la vuelta, pero en realidad va a ver a su ligue, a echar fiesta o a perderse quién sabe dónde. Es la clásica excusa de tranquilo, ahorita vengo, aunque todos saben que igual ni regresa temprano. Y la neta tiene su encanto medio gandalla.