Se usa cuando te ves forzado a hacer algo, quieras o no, por presión del grupo, por la situación o porque ya te metiste solito al lío. Es ese momento en que dices que no querías, pero igual vas, porque si no quedas como aguafiestas. Y aceptémoslo, a veces ser obligao también tiene su gracia.
Se usa cuando alguien está forzado a hacer algo que no quiere, pero le toca apechugar porque no hay de otra. Puede ser por plata, por la familia, por la pareja o porque la mamá siempre termina mandando. Es como resignarse con humor y decir que uno va de mala gana, pero igual le toca cumplir.