Expresión muy usada para decirle a alguien que se anime y se vaya de un sitio donde ya no quiere estar, sea por fastidio, incomodidad o pura ladilla. Es como decir agarra coraje y sal corriendo antes de que la cosa se ponga peor. Suena dramática, pero en verdad suele ir con tono de broma y complicidad.
Se usa como mantra para tomar confianza antes de ligar, en especial cuando el atractivo radica más en el sarcasmo que en el físico.