Forma exagerada y bien jocosa de hablar sobre lo grande o intenso que fue algo, casi siempre un problema, un susto o una sorpresa que te dejó loco. Es como decir que fue enorme, pero con sabor criollo y medio burlón. Aunque suene a diminutivo, en realidad lo que hace es inflar todavía más la magnitud del asunto.
Se usa para decir que algo es exageradamente grande, que se pasa de la raya en tamaño o intensidad. Puede ser literal, como una comida gigante, o figurado, como un problema o un chisme enorme. Es como ponerle esteroides a la palabra tamaño, y la verdad es que suena sabroso cuando se suelta en la plática.
En Risaralda se usa para decir que algo es muy grande, exagerado o sorprendente, ya sea una comida gigante, una fiesta brutal o un problema que se salió de control. Es como ponerle esteroides a la palabra tamaño. Suena muy de pueblo cafetero y la verdad es que tiene bastante encanto.