Se dice cuando cae una lluvia brutal, de esas que te dejan calado en dos pasos, como si el cielo estuviera volcando cubos sin parar. No es exclusiva de Santander, pero allí encaja perfecto porque el agua va y viene con alegría. Vamos, que si sales sin paraguas, vuelves hecho sopa.
"Chaval, está lloviendo a cántaros y yo con zapatillas de tela. Planazo: sofá, manta, peli mala y chocolate caliente, que fuera es una piscina."