Dicho bien venezolano para el que anda pelando, pero se las da de millonario. Es el típico nuevo rico de mentira: consigue dos lochas, se compra algo llamativo y sale a echar pinta por ahí, hablando duro y presumiendo como si tuviera finca, yate y escoltas. Da risa porque el bolsillo está seco, pero el ego va inflado.
"El pana cobró un bono, se compró una cadena brillante y ahora llega al bodegón como seco de pelucón, pidiendo whisky y saludando a todo el mundo."