Expresión hecha para decir que alguien anda de juerga, de ligoteo o buscando aventuras por ahí, normalmente sin mucho compromiso. Vamos, que está más en la calle que en casa, persiguiendo plan tras plan como si la liebre fuera la diversión. No va de gastar el sueldo, va de irse a correr mundo y a ver qué cae.
Se dice de quien anda de picos pardos, ligando por ahí o buscando aventura amorosa, normalmente sin mucho compromiso. Vamos, que no está para sentarse a ver una peli con manta, está para calle, flirteo y lío. Es una forma medio pícara, medio de abuela con radar, de señalar al que va suelto.
Se dice de alguien que va de aquí para allá buscando líos, aventuras o amoríos, sin parar quieto ni un segundo. Es como ir siempre a la caza de plan, de emoción o de conquista, a veces con más ganas que cabeza. Suena un poco a pillín inquieto, de los que nunca están en casa.
En Sevilla se dice cuando alguien anda de juerga, ligoteando o buscando plan por ahí, como quien va detrás de una liebre que no se deja pillar. Vamos, que no está quieto ni en su casa, siempre con la excusa de una vuelta, una cervecita o un recao. Tiene puntito pícaro y su gracia.
Se usa para hablar del que anda de infiel, buscando aventura fuera de la relación, ya sea ligando en el antro o texteando a escondidas. Es como decir que anda de ojo alegre y con la hormona alborotada. Suena chistoso, pero si te la aplican no hace nada de gracia, así que aguas con la liebre.