Estar harto o muy cansado de algo. Es cuando ya no aguantas más una situación.
Se dice cuando estás hartísimo, hasta el límite, de una persona, una situación o una rutina que ya te tiene frito. Es vulgar, sí, pero súper común y muy expresiva. Vale tanto para enfado como para agotamiento mental. Si la sueltas, es que ya no te queda paciencia ni para un café.
Se dice cuando estás hartísimo, saturado y con la paciencia en números rojos por una situación o por alguien. Es bastante vulgar, sí, pero justo por eso suena tan contundente. Vale para el curro, la familia, el tráfico o el típico pesado que no pilla indirectas. Vamos, que ya no te queda ni una.
Se dice cuando estás hartísimo, saturado o ya sin paciencia con una situación, una persona o con la vida en general. Es bastante vulgar, sí, pero en Madrid se suelta a gusto cuando todo te supera y te dan ganas de mandar el mundo a paseo. Vamos, que no te queda ni una gota de aguante.