Se dice cuando alguien deja un cuarto hecho un desastre, todo regado y patas arriba, como si hubiera pasado un huracán y nadie recogió ni un vaso. Es la típica frase para regañar con sabor venezolano cuando la gente es un desastre ordenando. Vamos, que no es desorden, es crimen contra la limpieza.
"Chamo, ¿qué hiciste en el cuarto? Lo dejaste guindando: ropa por el piso, vasos en la cama y hasta el ventilador quedó mirando pa' la pared."