Se dice cuando alguien está pelando, sin un real y pasando roncha con la plata. Vamos, que estás tan corto que ni para el pasaje o una arepita te alcanza. Es una forma bien criolla de decir que andas quebrado y sobreviviendo a punta de inventos. Duele, pero da risa.
"Mano, pagué la renta, la luz y el internet y quedé con el labio partido, hoy me toca cenar arroz solo y rezar pa' que no me inviten a salir."