¡Eso es garantía, mijo!
Expresión muy usada en Bolívar para decir que algo es de confianza total, que no falla y que siempre responde. Se aplica a comida, favores, negocios o hasta a un amigo que nunca queda mal. Cuando alguien suelta eso es garantía, mijo básicamente te está diciendo que te lances sin miedo, que ahí no hay pierde y todo va a salir fino.
Jalamecates
Se usa para señalar a la persona que vive adulando a los jefes o a quien tenga poder, con la esperanza de sacar ventaja. Es el típico que ríe todos los chistes malos, se ofrece para todo y nunca lleva la contraria. Vamos, un lamebotas profesional que da un poco de vergüencita ajena cuando se pasa de zalamero.
Echarle coco
En Bolívar se dice echarle coco cuando alguien se pone a pensar bien las cosas, a usar la cabeza de verdad y no ir a lo loco. Es como decir que te esfuerces en analizar, planear o estudiar algo con juicio. Suena relajado, costeño total, pero el mensaje es claro: piensa antes de embarrarla, que el coco no es solo de adorno.
Sapoetear
Verbo bien costeño para cuando alguien se pone de sapo y va contando chismes, secretos o lo que oyó por ahí, aunque nadie se lo haya pedido. Es como sapeo con esteroides, porque encima lo adorna, exagera y le mete su cosecha. Si te sapoetean, ya puedes ir asumiendo que medio barrio se enteró.
Comerse un taco
Se dice cuando te quedas en blanco de golpe, como si se te atragantara la lengua. Te hacen una pregunta, te pillan desprevenido o metes la pata y, pum, silencio incómodo. No es que te estés comiendo un taco de comida, es que te tragaste las palabras y no te sale ni una.
Armar el rumbón
Se dice cuando vas a montar una fiesta bien grande, con música a todo volumen, trago, gente y desorden sabroso. Es plan de rumba pesada, de esas que se alargan hasta el amanecer y al otro día quedas sin voz. Muy de la Costa y del Caribe colombiano. Si alguien dice esto, prepárate para sudar bailando.
Tener la película armada
En Bolívar se usa para decir que alguien ya tiene todo planeado, calculado y bajo control, como si su vida fuera una peli que ya sabe cómo va a terminar. También puede ser que la persona se crea mucho el cuento y ande con toda la película montada en la cabeza. Y hay que admitir que suena bastante cinematográfica.
Dale directo
Se dice para empujar a alguien a que haga algo de una, sin tanta vuelta ni drama. Es como: ve al grano, arranca ya, no te enredes. En la Costa Caribe suena bien natural, con ese tono mandón pero parchado. Sirve para decisiones, favores, planes y hasta pa’ encarar a alguien sin miedo.
Andar con puntos
Se dice cuando alguien anda exagerando todo, poniéndose melodramático y armando show por cualquier bobada, como si estuviera en una novela a las ocho. Es esa gente que convierte un chisme mínimo en tragedia nacional. Va con tono de burla o regaño suave, según la confianza.
Ser un figura
Se dice de alguien que es un crack, un personaje, el que se roba el show sin esfuerzo. Puede ser por carismático, por ocurrente o porque siempre sale con una jugada inesperada. A veces va con admiración y otras con un puntico de burla, pero casi siempre es porque el man destaca y da de qué hablar.
Echarle carrera
Expresión costeña para lanzar un pique de velocidad y ver quién corre más rápido. Es un reto relajado, casi siempre entre panas, muchas veces después de comer o en plena recocha en la calle o en la playa. No es cosa seria de atletas, es más para vacilarse al que se queda atrás y echar cuento después, que eso sí nunca falta.
Estar en la nube
Se usa para decir que alguien está todo distraído, como ido, pensando en cualquier cosa menos en lo que pasa alrededor. Es esa persona que mira al infinito mientras todos corren a coger el bus. No es insulto grave, más bien un jalón de orejas cariñoso. Y la verdad, a veces estar en la nube también se siente sabroso.
Echarle un galón
En Bolívar se dice cuando toca meterle más ganas a algo, apretar el paso y ponerle energía extra para que salga bien. Es como echarle gasolina a la cosa para que arranque de una vez. Sirve para trabajo, estudio, un plan o lo que sea. Suena bien costeño y bien directo, sin tanta vuelta.
Hacer puente
Se usa cuando alguien se agarra un día libre pegado a un festivo para armarse un fin de semana largo y sabroso. Puede ser el día antes o el día después, la cosa es alargar el descanso y desaparecer del mapa laboral o estudiantil. En Colombia es casi deporte nacional, y en la Costa más de uno se lo toma muy en serio.
Andar en flamenco
Se dice cuando andas reventado, sin energía, como si el cuerpo ya no diera más. Es esa sensación de ir arrastrando los pies después de una jornada pesada, con calor, trabajo y cero ganas de nada. No es que estés bailando sevillanas, es que vas hecho polvo y se te nota en la cara.
¡Tira flecha!
Expresión bien costeña para meterle gasolina a alguien: es como decirle que acelere, que se ponga las pilas y no afloje, ya sea en una carrera, en el trabajo o en cualquier vuelta. Va con tono de ánimo y empuje, de esos que te sacan el último resto cuando ya vas fundido.
Andar de pasada
Se dice cuando alguien está por un sitio solo de paso, sin intención de quedarse mucho ni meterse en líos. Va tranquilo, como visitante, haciendo lo justo y mirando todo con calma. También puede sonar a que no está muy comprometido con nada, en plan: yo vine, saludé y me fui. Bien de paseo, pues.
Solazo
Se dice cuando pega un sol durísimo, de esos que te derriten la paciencia y te dejan sudando hasta las ideas. Es el típico calor de mediodía que te obliga a buscar sombra, abanico o lo que sea para sobrevivir. En la Costa lo sueltan mucho para exagerar el bochorno. Y sí, quema sabroso.
Estar mamao
En Bolívar se dice estar mamao cuando alguien está cansado, aburrido o harto de una situación, de una persona o de un problema que ya se volvió insoportable. Es como decir que ya no aguanta ni un poquito más y que está a nada de explotar o mandar todo al carajo. Suena fuerte, pero también tiene su toque gracioso y muy costeño.
Valiente como el gallo giro
Dicho de Bolívar para describir a alguien que se lanza sin miedo, con una valentía medio temeraria. Sirve tanto para admirar al que se atreve con todo como para vacilar al que se cree invencible y se mete en líos sin pensar. Vamos, coraje con sabor a imprudencia, de esos que terminan en cuento.
Saladito
Se usa para decir que alguien está de mala suerte constante, como si todo le saliera torcido y tuviera una nube negra pegada encima. Es una forma medio burlona pero también cariñosa de comentar que a esa persona siempre le pasa algo. Y hay que admitir que a veces da risa cómo se acumulan las desgracias pequeñas.
Echarle machete
Se dice cuando toca meterse de lleno a un trabajo o un problema y darle duro, sin tanta vuelta ni pereza. Es como ponerse las pilas en modo turbo: avanzar rápido, con ganas y a lo que vinimos. No es literal ni va de violencia, es más de actitud y de trabajo fuerte.
Vereda
En Bolívar se usa vereda para hablar de una salida corta y medio improvisada, casi siempre para pasarla bueno y despejar la cabeza. No es la vereda de caminar, sino más bien una escapadita con plan de risa, trago, río o lo que salga. Suena inocente, pero casi siempre lleva su toque de desorden sabroso.
Terminar como el diablo en Tiasco
Se dice cuando alguien se mete en una jugada creyéndose el más vivo, y al final le sale el tiro por la culata y queda peor que antes. Es como pasar de listo a estrellado en dos segundos. Va mucho para planes tramposos, atajos y fanfarronadas que acaban en regaño, vergüenza o un problemón.
Tener hierba de toro
Se dice de alguien que tiene una energía brutal, aguante infinito o una fuerza que no es normal. Vamos, que no se cansa ni a palo y siempre está listo para otra vuelta, otra rumba o lo que sea. Suele soltarse con admiración y un puntito de envidia, porque esa pila no la regalan en ninguna parte.
Prestar la oreja
Expresión que significa escuchar con atención, especialmente para enterarse de algún chisme o novedad jugosa.
Pasar un sustico
Se usa cuando te pegas un susto leve, de esos que te aceleran el corazón un segundo pero luego te ríes. Es el típico mini sobresalto por un ruido raro, una sombra, o una cucaracha voladora que te pasa rozando. No llega a trauma, pero sí te deja diciendo: uy, casi me da algo.
Estar como una noria
Se le suelta a alguien cuando está mareado, aturdido o más perdido que un pulpo en un garaje. Va dando vueltas con la cabeza, repite cosas, se confunde y no aterriza, como una noria que no para de girar. En Bolívar también cae perfecto después de tragos o trasnocho. Suena regaño, pero con vacile.
Reventón
Tremenda fiesta o jolgorio donde se arma una gozadera que ni el mismísimo Diomedes Díaz podría resistir.
Desayunadito
Forma cariñosa para hablar de un desayuno pequeño, rápido y sin mucha ceremonia, lo justo para que el cocotero despierte y no te desmayes en el bus. En Bolívar se usa cuando no hay tiempo para arepa con todo, pero igual toca meter algo al buche. Y la verdad, a veces sabe mejor que el banquete completo.
Echar leña al fuego
Se usa cuando alguien mete más cizaña en un problema en vez de ayudar a calmarlo. Es como ver que todo está ardiendo y aun así seguir soplando para que prenda más. Aplica para el que chismea, el que provoca o el que suelta comentarios venenosos cuando todo el mundo ya está medio emberracado.
Estar asado
En la Costa Caribe se dice que alguien está asado cuando está furioso, reventado de la rabia o con un mal genio que ni se le puede hablar. Es como estar que echa humo, listo para explotar por cualquier cosa. Suena gracioso, pero cuando alguien está asado de verdad mejor darle espacio y no joder mucho.
Darle al coco
Se usa cuando alguien está pensando un montón, dándole vueltas a un tema hasta cansarse. Es como exprimir el cerebro buscando una idea, una solución o recordando algo que no te llega. A veces suena medio dramático, como si pensar tanto fuera deporte extremo, pero la verdad es que todos vivimos dándole al coco diario.
Echarse un pasón
Se dice cuando te pegas una rumba o un planazo bien intenso y la pasas brutal, de esos que te dejan sin voz y con la batería en cero. Puede ser fiesta, paseo, parche o cualquier aventura que se alarga más de la cuenta. Es muy de hablarlo en modo orgullito, como: qué pasón tan bueno.
Echar carro
En la Costa, sobre todo por Bolívar, se usa para decir que alguien está mamando gallo, vacilando o echando chistes para relajar el ambiente. Puede ser una burla suave, sin mala leche, más de recocha que de pelea. Si te dicen que estás echando carro, es que estás en plan joda y no te están tomando muy en serio.