Se dice cuando te quedas en blanco de golpe, como si se te atragantara la lengua. Te hacen una pregunta, te pillan desprevenido o metes la pata y, pum, silencio incómodo. No es que te estés comiendo un taco de comida, es que te tragaste las palabras y no te sale ni una.
"En la reunión, el jefe le soltó: ¿y el informe? y Juan se comió un taco, miró pa' todos lados y no le salió ni un ajá."