Se dice cuando alguien se queda quieto y medio pasmado, como si le hubieran echado raíces. Puede ser por sorpresa, por corte, por no saber qué hacer o por estar flipando con algo. Vamos, que te quedas ahí plantado mirando, sin reaccionar, y desde fuera pareces un poste. Muy de calle y muy gráfica.
"Entró el profe y vio el examen en blanco, se quedó plantao en la puerta. Nosotros, calladitos, como si no hubiéramos roto un plato."