En Mérida un reventón es una fiesta descomunal donde hay música a todo volumen, chelas bien frías, comida hasta reventar y gente bailando hasta que amanece. No es cualquier reunión tranquila, es de esas pachangas que al día siguiente te duele hasta el orgullo. Y la neta, cuando dicen reventón, sabes que va a estar sabroso.
Se usa para hablar de un fiestón brutal, de esos donde hay música a todo volumen, cheve, desvelada y chisme sabroso. Un reventón es la típica peda donde se te va el tiempo, se te olvida el cansancio y acabas todo madreado pero feliz. Básicamente, es una fiesta tan buena que sales reventado pero con sonrisa.
Se usa para hablar de una fiesta brava, de esas donde nadie se guarda nada y hasta el más tímido termina zapateando huayno con vaso en mano. Hay música a todo volumen, chelas por montones y chisme asegurado al día siguiente. Es el tipo de tono que empieza tranqui y acaba en leyenda del barrio, y la verdad tiene su encanto.
Fiesta épica que dura hasta que el cuerpo aguante o se vacíe el barril de cerveza, lo que pase primero. Perfecta para sacar los pasos prohibidos.
Fiestononón tlaxcalteca donde la música truena, el pulque corre como río y los antojitos vuelan de la mesa. Es de esas pachangas donde nadie se quiere ir, el chisme está bueno y hasta el vecino amargado acaba bailando. Básicamente, un desmadre sabroso que revienta cualquier expectativa aburrida.
En Colima un reventón es una fiesta brava, con música a todo volumen, chelas, shots y banda desvelada. Es de esas pachangas donde llega hasta el primo que nadie invitó y acabas sudado, afónico y con historias que mejor ni le cuentas a tu mamá. Básicamente, una fiesta tan intensa que te deja bien destruido, pero feliz.
En Michoacán, un reventón es un fiestón bien intenso, de esos donde la música va a todo volumen, la banda no se raja y la noche se alarga hasta que amanece. Se usa para hablar de una peda con baile, desmadre y mucha gente. Si te invitan a uno, ve mentalizado a acabar destruido, pero feliz.
Tremenda fiesta o jolgorio donde se arma una gozadera que ni el mismísimo Diomedes Díaz podría resistir.
Fiestón épico y descontrolado en el que tu tía la más seria termina bailando encima de la mesa con el acordeón.
Se usa para hablar de una fiesta enorme, bien pasada de lanza, con un chorro de comida, música a todo lo que da y toda la banda reunida. Es de esas pachangas campechanas donde pierdes la noción del tiempo, sudas bailando cumbia y terminas con las patas molidas pero con la sonrisa bien puesta.