En Andalucía se usa para decir que alguien está muy cabreado, quemado por dentro, como a punto de explotar. Es ese enfado que te sube la temperatura y te deja con cara de pocos amigos. También puede mezclar enfado y hartazgo, como de ya no aguanto más. Y oye, suena tan gráfico que casi da calor solo escucharlo.
En Nicaragua se dice que alguien está asado cuando anda bien enojado, hervido por dentro, como que ya lo cocinaron a fuego lento de la pura rabia. Es más que estar molesto, es ese pique que te deja con cara seria y pocas ganas de hablar. Y la verdad, suena chistoso aunque uno ande hecho leña.
En la Costa Caribe se dice que alguien está asado cuando está furioso, reventado de la rabia o con un mal genio que ni se le puede hablar. Es como estar que echa humo, listo para explotar por cualquier cosa. Suena gracioso, pero cuando alguien está asado de verdad mejor darle espacio y no joder mucho.