Se dice de alguien que está enojado o molesto, como cuando te pilla la lluvia sin paraguas, pero más potente.
Se dice cuando alguien anda atravesado, de malas, con cara de pocos amigos y saltando por cualquier cosa. Vamos, que está irritable y mejor no buscarle la lengua porque te contesta feo. En Bolivia se usa para avisar que hoy esa persona no está para bromas ni para aguantar a nadie.