En Buenos Aires, 'chunto' es el amigo de parranda incansable quien irrumpe en los boliches sagradamente cada fin de semana con la meta no oficial pero eternamente reconocida de aguantar hasta el after. Siempre trae consigo el más absurdo atajo al regreso por el centro.
En Baja California, un chunto es ese surfista medio tronco que igual no la arma mucho, pero ahí anda terco metiéndose al agua como si fuera pro. Se cae, se revuelca y sale con arena hasta en el alma, pero nunca pierde la actitud. Siempre trae una excusa bien cura para su último revolcón, y eso también cuenta.
En Guatemala se usa chunto para hablar de esa persona especial que es algo más que novio o novia. Es tu pareja, tu mejor amigo y tu cómplice para todo, el que te aguanta las neuras y las ideas raras sin quejarse mucho. Suena cursi, pero cuando tienes un buen chunto la vida se hace bastante más llevadera.