En Tacna y en general en Perú, pataza es una forma bien de barrio y cariñosa de decirle a un amigo cercano, tu causa de confianza. Es ese compinche con el que te entiendes con una mirada y te banca en todas, desde la chamba hasta la jarana. Suena amical y bien buena onda.
En Junín se usa para decir que alguien tiene unos pies gigantes, de esos que parecen palas y ocupan media vereda. Es medio en broma, medio en serio, como para cargar al amigo que no entra en las ojotas del resto. No es insulto pesado, pero sí un chistecito que se tira con confianza y con ganas de reírse un rato.
En Tacna y en buena parte del Perú, pataza es tu pata de confianza, el amigo íntimo que ya es casi familia. Con ese sales, te desahogas, te ríes y hasta le cuentas tus planes más locos sin miedo a que se vayan de boca. Suena bien callejero y bien cariñoso, pero sin ponerse cursi.
En Lima, pataza es tu pata de verdad, el amigo recontra cercano, casi hermano. Es el que te banca en todas, te cubre cuando estás misio, te acompaña a la chamba y hasta se apunta al ceviche del domingo sin hacerse rogar. Suena bien callejero y bien limeño, puro cariño con confianza.