Se dice cuando alguien le cae encima a otra persona con intención de ligar, tirándole los tejos sin disimulo. Puede ser coqueteo insistente, medio intenso, de esos que ya se notan a kilómetros. En Táchira suena muy de calle y sirve tanto para vacilar como para criticar al que anda de lanzado.

"Deja la ladilla, vale, que el pana lleva rato echándole los perros a la chama y tú ahí atravesándote con el karaoke."

Se dice cuando alguien le cae a otra persona con toda la intención: coquetea, tira indirectas y se pone en modo conquista, a veces medio intenso. Es como “tirarle los perros” pero con sabor bien colombiano. Puede sonar chistoso o un poquito descarado, según el tono y la confianza que haya.

"Apenas vio a Laura, Juan se le pegó con la habladera y la sonrisa: que el trago, que el baile, que “¿y tú tan sola?”. Ese man le está echando los perros sin pena."

En la Costa Caribe colombiana se usa para decir que alguien está intentando ligar o seducir a otra persona con toda la labia costeña. Es sacar el repertorio completo de piropos, miraditas y actitud sabrosa para ver si el otro cae. A veces funciona, a veces da pura risa, pero siempre tiene su encanto caribeño.

"Oye, viste a la Mona en la playa, tenía a medio combo echándole los perros, y la pelada ni pendiente, solo bailando champeta con su coco en la mano."

Expresión muy usada en Caracas para decir que alguien está coqueteando fuerte con otra persona, tirándole la onda sin pena y con toda la artillería romántica. Puede ser medio gracioso o medio fastidioso, según el caso. Es como cuando alguien se pone intenso con los piropos y los mensajitos, y uno ya sabe que viene con segundas intenciones.

"Chama, ese pana no pierde tiempo, apenas entraste al local empezó a echarte los perros como si estuviera en rebaja de enamorados, hasta le escribió a tu mamá por Facebook para preguntar por ti."

Se dice cuando alguien le anda cayendo a otra persona con ganas, tirándole labia, indirectas y coqueteo para ver si pesca algo. Vamos, que está en plan conquista, a veces medio intenso y todo. En el Táchira suena bien andino y bien claro: ese pana no está siendo amable, está echando los perros.

"¿Viste a Luis en la rumba? Le echó los perros a Daniela toda la noche, con labia y ojitos, y hasta se ofreció a llevarla pa' la casa como si nada."

Se usa cuando alguien le tira la caña a otra persona de forma bien directa, con coqueteo intenso y sin mucha vergüenza. Es como lanzarse con todo, usando piropos, miraditas y cualquier excusa para acercarse. A veces hace gracia y a veces da un poco de pena ajena, pero el intento ahí está, bien evidente.

"Chama, viste a Luis en la rumba, tenía rato echándole los perros a la jeva nueva del edificio y la tipa ni pendiente, el pana quedó pagando"

Se dice cuando alguien le cae a otra persona con intención clara de ligar, coquetear o conquistarla, a veces con labia y a veces con cero vergüenza. Es el típico modo de tirar los tejos versión venezolana: miraditas, mensajitos y frases medio melosas. Si la otra persona no está en eso, queda como intenso.

"¿Viste a Carlos en la rumba? Le echó los perros a María toda la noche, con labia y todo, y ella ni le paró bola, siguió bailando como si nada."

Expresión muy usada cuando alguien le tira la onda a otra persona con toda la intención, ya sea en plan romántico o bien lanzado. Es más que un simple piropo, porque implica coqueteo directo, insistente y con ganas de algo más. A veces puede ser medio fastidioso, pero también tiene su picante y su gracia caraqueña.

"Marico, deja la pena y échale los perros a la chama de contabilidad, que te mira más que al Excel y tú ahí, pegado al cafecito como un pasmado."

Se dice cuando alguien le está cayendo encima a otra persona para ligar, coquetear o caerle a punta de labia. Vamos, que anda en modo conquista sin disimulo, tirando indirectas y buscando el chance. En Venezuela suena bien callejero y a veces hasta medio intenso, como de: ya bájale dos.

"En la rumba, Carlos no había ni saludado y ya estaba echándole los perros a María, con la labia prendida y pidiendo el Instagram. Ese pana anda activo."

Se dice cuando alguien le tira los tejos a otra persona con ganas, insistiendo y buscando que le pare bola. Es coqueteo directo, a veces medio lanzado, como de no disimular nada. Puede sonar gracioso o un pelín intenso, según el tono y la confianza. En Venezuela se oye bastante en panas y rumbas.

"Chamo, en la rumba no parabas de echarle los perros a Clara, entre el baile y la habladera. Ya te vi, pues, estás clarito con ese interés."

Se dice cuando alguien le está cayendo encima a otra persona para ligársela, tirándole los tejos sin disimulo. Puede sonar medio intenso o hasta fastidioso, según el tono y la situación. Vamos, que está en plan conquista, echando labia y buscando chance a ver si pega.

"¿Viste a Juan en la rumba? Tenía a María acorralada, echándole los perros duro, y ella con cara de auxilio pidiendo rescate."

Se dice cuando alguien le cae con toda a otra persona para coquetearle, tirarle los perros o caerle con ganas. Puede ser medio insistente, tipo que no suelta el hueso, pero también puede ser puro vacile si hay química. En Cundinamarca se oye bastante en plan chisme de fiesta o de oficina.

"En la rumba, Juan no bailó ni una, se la pasó toda la noche echándole los perros a la nueva de la oficina y hasta le pidió el Instagram delante de todos."

Se usa cuando alguien está tirando la caña fuerte, coqueteando sin vergüenza y lanzando piropos a saco para intentar ligar. Es como ponerse en modo seducción total, sacando todo el encanto disponible. A veces suena gracioso, otras un poco intenso, pero cuando funciona, oye, hasta parece que Cupido hizo horas extra.

"Anoche en la rumba, el pana Luis le estaba echando los perros durísimo a la chama nueva, hasta se ofreció a llevarla en moto pa’ que viera la luna desde el mirador."

Se dice cuando alguien se le lanza a otra persona para ligarla, coquetearle o caerle con toda la intención. Es el típico movimiento de acercarse con labia, miradita y charla suave, a ver si pesca algo. En el Caribe suena bien natural, como de fiesta, calor y picardía.

"¿Viste a Juan anoche? Ese man le estaba echando los perros a María en la fiesta, con sonrisa y pasito, y terminaron bailando bien pegaditos toda la noche."

Expresión muy usada en Táchira para hablar de cuando alguien coquetea duro con otra persona, lanzándole miraditas, chistes y toda la artillería romántica. Es como tirarle toda la labia para ver si cae, a veces con estilo y a veces con una intensidad que da risa. Y hay que admitir que la frase suena bastante creativa.

"Mirá, ese pana se sentó al lado de Mariana y empezó a echarle los perros con chistes malos, bailes raros y hasta ofreciéndole perro caliente en plena rumba"

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