En Miranda se dice cuando estás metido en una rumba o reunión bien montada, con comida, trago y música a todo volumen. Vamos, un plan donde hay gente por todos lados, se arma el vacilón y nadie se quiere ir. Si te invitan a un perol, ve con hambre y con ganas de bailar.
"Anoche caí donde Luis y eso estaba en un perol durísimo, había tequeños, ron y salsa a full, y el primo tirando pasos prohibidos sin pena."